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Campeones de Europa!! - Kien No Arriesga No Gana
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Entradas de la final
Quedaban dos días para la final y ya estábamos en Kiev. El 29 aprovechamos para recoger las entradas y para dar una vuelta con Inna y Wlad por Kiev. En el punto de recogida coincidimos con muchos españoles que nos contaron como todos habían perdido cantidades ingentes de dinero con el tema de la reventa y como esperaban poder recuperar lo perdido con la final. La presencia de Italia en lugar de Alemania no ayudaba mucho (los italianos son más gitanos todavía que nosotros…), ahí barajaban precios de 800€ por las entradas de 500€, veremos qué pasaría…
Por la tarde Sachita y yo nos echamos una siesta para recuperar algo de fuerzas y por la noche nos fuimos a dar una vuelta a la fan zone con la idea de tener una noche tranquila, ya que al día siguiente habíamos quedado con la familia en ir a comer a un restaurante típica comida ucraniana y al jardín botánico de allí. Sin saber cómo, acabamos de nuevo a las 5 de la mañana en casa después de dar tumbos cerveza en mano en busca de una discoteca con un grupo de españoles que la iban liando por ahí.
De comida con la familia
Volvimos a dormir pocas horas y esta vez nos levantamos con resaca, merecida. No era el mejor día para irnos a comer por ahí con la familia, pero teníamos que cumplir. Tuve que ir al baño dos veces antes de salir de casa y ya en el coche por poco le digo a Wlad que parara un par de veces con otras de mis crisis. Ya en el restaurante, Inna se encargó de pedir nuestra comida&bebida. La bebida (dos vasos diferentes para que probáramos cosas de allí), consistía en una mezcla de diversas frutas innombrables recogidas durante el invierno y que, tras un proceso complejo de secado y de no sé que, se mezclaban y se les añadía agua. El resultado era un agua manchada de color verdoso con virutillas en el fondo que parecían césped, y otra agua manchada de color anaranjado algo dulce de sabor. No estaba del todo malo, pero no era lo que el cuerpo resacoso nos pedía… pero claro, no nos lo íbamos a dejar ahí en la mesa cuando estábamos ahí para probar cosas nuevas. Como a Sacha no le gustó mucho, pasó de tomárselo…o no se esforzó lo suficiente…yo que soy muy “bienqueda” me acabé tomando casi los dos vasos y claro, tanta puta hierba me soltó la barriga, teniendo que realizar  otras dos evacuaciones. La primera la pude camuflar diciendo que me iba a lavar las manos. La segunda, inmediatamente después de comer creo que fue más descarada y  más teniendo en cuenta la risa de Sacha cada vez que me ausentaba de la mesa, qué mal se pasa cuando no puedes controlar estas situaciones!
Yo estaba deseando ir para casa pero ahora tocaba ir al jardín botánico. En la entrada había un mapa de todo el parque que tenía no sé cuantos kilómetros cuadrados pero que sólo contaba con dos baños. En vez de poder disfrutar de las vistas, mi radar “busca baños de emergencia” me tenía alerta en todo momento, si no encontraba algún baño debía encontrar algún arbusto alejado de la muchedumbre, horroroso. Fue entonces cuando Yaroslav propuso entrar en el laberinto del parque…gran idea!!Meterme en un sitio del que no puedo salir en caso de emergencia… Sr. Esfinter, no me falles!!
Todos de concierto
Tras ir estabilizándose la cosa, decidimos pararnos a la sombra y jugar un poco al fútbol con el chaval. Después de la visita cultural Sacha y yo nos fuimos al estadio a tratar de vender las entradas de la final, era la última oportunidad de costearme parte del viaje. Allí, como no, nos encontramos con los mismos reventas de Donetsk! Estaba claro que ese era su negocio durante la Euro. La gente que me iba encontrando camino del estadio me preguntaba por el precio de las entradas…empecé pidiendo 400, 350, 300 y bajando…así llegué al estadio y comprobé que pedían por las entradas no más de 150€. Los reventas lo tenían claro, compraban entradas de 20 en 20 de categoría tres (cuyo valor real era de 50€) a 120€ y las vendían a su infinita agenda de clientes por 150€. El beneficio medio de 30€ no parecía muy llamativo pero claro, al multiplicarlo por el número de entradas de las que disponían todo cobraba más sentido. Así fue como intentaron comprarnos las nuestras por esa cantidad de dinero, pero nos negamos, al no tener información suficiente de mercado… Esa noche, había un concierto de Elton John y de Queen en la fan zone al que acudirían 20.000 personas, igual era un buena situación para tantear los precios que la gente estaría dispuesta a pagar.
Todas las cámaras nos perseguían
Con nuestros nuevos atuendos
El concierto fue una locura, la mayoría de los accesos estaban colapsados y nos costó entrar lo más grande. Allí nos encontramos con Yaroslav y la familia un poco más tarde y la zona se llenó de españoles que enfundaban la roja, banderas y bufandas… Nosotros, vestidos de calle, desentonábamos en esa situación así que decidimos invertir en accesorios para sentirnos identificados con el grupo. Sacha se compró una bufanda y yo una peluca que dio mucho más juego del esperado, siempre había querido tener pelo, pero no sabía que era tan importante!! Todos nos paraban para hacerse fotos con nosotros o simplemente sonreían al vernos pasar.

Tras unas cervezas empecé a jugar con mi pelo como he hecho durante años en mis sueños…recogida de pelo, ricitos por aquí, chupadita de pelo por allá, movimiento de cabeza para apartarme los pelos de la cabeza, jajaja. Empecé a intentar ligarme a los novios de todas las ucranianas con movimientos sensuales, arrancando las sonrisas de los presentes mientras Sacha me agarraba a grito de “Spanish woman!!beautiful, beautiful!!” “She is mine!!! She is mine!!!” jajajaja. Arriesgando mi integridad física me intenté ligar a algún que otro ucraniano soso que no caía ante mis encantos así que me alejaba y les tiraba un beso soplado ante su mirada desafiante jajaja. “Guapo!!!les gritaba en la lejanía”

 
                               Viendo el concierto algo perjudicados, pero con mucho arte!
Ambiente de la fan zone!!
Con tanto cachondeo, no me centré mucho en la reventa (parecía que todo el mundo pasaba de las entradas o que ya tenía una) así que pasamos a disfrutar de la noche. Sin ser conscientes de la hora que era, la fan zone cerró y acabamos en el último punto que quedaba ambientado (“la esquina de Suecia”) para pedirnos la última cervecita. Ahí conocimos a un grupo de chavalas y a un chaval (de las cuales sólo una hablaba inglés, haciendo de traductora). Tras estar con ellos cerca de una hora les preguntamos que a dónde podíamos ir para seguir la fiesta. Entre risas, dos chavalas se comunicaban con la “inglesa” diciéndole que nos ofrecieran  ir a su piso, que vivían solas para seguir allí la fiesta. Sacha y yo nos miramos con cara de incredulidad, “Sacha, no he ligado en mi vida, pero esto es una insinuación no?” Sachita, colocao me respondía “Joder Xapi no me jodas, estás tonto??claaaaro, estas quieren tema con nosotros jajaja” Por fin podía decirle a mis nietos que había ligado de fiesta jajaja. Sigo pensando que el hecho de tener pelo fue clave para tal suceso.  Después de que Bea hubiera ligado 1000 veces en Colchester ya sólo me sacaba 999 de ventaja, bien!! Sacha, conocedor de mi estado matrimonial,  declinó también su invitación confesándome (con palabras textuales) “Joder Xapi, estoy muy colocao, prefiero comerme un showarma ahora mismo que a esa ucraniana, que a saber lo que me pega” jajajaja, no podía parar de reirme!!!  Otra vez nos acostábamos a las 6 de la mañana, este viaje iba a acabar con nosotros…
El día siguiente, el showarma se me repetió hasta la hora del partido, en qué momento me comí eso!! Aprovechamos para despertarnos medianamente tarde y así descansar, estábamos ante el día de la gran final, el momento con el que habíamos estado soñando desde que compramos las entradas y que finalmente había llegado. Aprovechamos para hacer las maletas por la mañana y hacer los bocadillos para el día siguiente ya que nuestro plan era irnos todo el día de fiesta a vivir el ambiente de las calles y llegar de madrugada de empalme para coger las cosas e irnos a la estación (nuestro tren salía a las 8.15 de la mañana). Había llegado el momento de vestirse para la ocasión.
Nuestras armas para ganar a Italia
Mi regalo a Yaroslav,
te lo mereces campeón!!

Yaroslav estuvo con nosotros en todo momento e intentó revender las entradas con más entusiasmo incluso que yo “tienes que recuperar parte de la inversión, decía” (que buena gente se es cuando es niño, pensaba). Le comenté que mi plan era regalarle una entrada si no conseguía una oferta irrechazable, y aún así me decía que no podía aceptarla, que tenía que sacarle dinero…la verdad es que su bondad consiguió conmoverme. La fan zone estaba llena de aficionados y con un gran ambiente. El precio medio parecía que había bajado a 120, y a medida que se acercara la hora del partido lo haría todavía más. Unos mexicanos me ofrecieron 300€ por las dos entradas pero decidimos ir al estadio para ver el ambiente (quizás el tener en mente el regalo para Yaroslav me condicionó un poco), nos dieron su número por si cambiábamos de postura pero al final no pudimos contactar con ellos. En los aledaños del estadio las entradas se vendían por 100€, yo me negaba a sacarle tan poco a una entrada de una final de una Eurocopa!! Sumido en esa indignación, le di la entrada a Yaroslav de regalo, quien entre lágrimas llamó a la madre para decirle que iba a ir al primer partido en directo en su vida, una final de una Euro, gracias a mi regalo… No paró de agradecer el gesto durante el resto del día. Finalmente, vendí la entrada restante por 120€, había conseguido recuperar lo perdido en cuartos así que nada, lo comido por lo servido!

La marea roja animando a la selección
El ambiente antes de entrar en el estadio era increíble, muchísima más gente que en Donetsk, no era comparable, eso sí, apenas vimos italianos, era toda una marea roja que invitaba al optimismo, aunque muchos no eran españoles parecía que iban a animar a España. Nos encontramos a muchos de los aficionados con los que había coincidido en cuartos y con los que estuvimos en semifinales. Éramos nosotros los que habíamos estado desde el principio y eso se notaba, nos crecíamos, incluso recibíamos el apoyo de los que venían en el vuelo charter sólo para la final, valoraban el riesgo que habíamos asumido. La atmósfera que se respiraba era ilusionante, de esperanza. Entre españoles nos íbamos gritando y animando unos a otros cuando nos cruzábamos “vamos coño!” “podemos!”. Minutos antes de entrar en el estadio nos paró un periodista de la cadena SER y nos entrevistó  en grupo y pidiéndonos al final cantáramos algo para toda España, todo el grupo al unísino “un italiano, he visto un italiano…”
                                                               Entrevista de la SER
Quedaba apenas media hora para el comienzo del partido así que decidimos entrar en el estadio para ver como terminaban de calentar los jugadores y la ceremonia previa a la final (nada espectacular por cierto). Justo antes de entrar coincidí con una colchonera y debatimos la presencia de Torres en el 11, no hubo suerte, minutos más tarde se confirmaba su ausencia con mi correspondiente decepción. Era mi última oportunidad para verle jugar en directo y estaba a un gol de igualar a Ronaldo, Mario Gomez y Balloteli como bota de oro del torneo, volvíamos al falso delantero.
Entrando en el estadio…
Celebrando los goles, vamos España!!
Vistas del campo antes del partido
La salida de los jugadores con esa música de fondo la vivimos con emoción y el himno lo cantamos con todas nuestras fuerzas, como si de nosotros dependiera el resultado del partido, las sensaciones eran especiales, nuevamente ese gusanillo se adentró en nuestro estómago y los nervios se apoderaron de nosotros, no nos podíamos creer que fuéramos a presenciar una final de una Eurocopa con España!! Aún así, éramos conscientes de que no habíamos ganado a Italia desde 1920 y en una final se antojaba todavía más complicado. Así empezó el partido y poco a poco nos fuimos haciendo con el control del mismo, un tiqui-taca espectacular… pero estábamos ante Italia, típico equipo que no necesita hacer nada para marcarte un gol de falta o de córner en el único minuto para ganar el partido. No sería la ocasión, tras una jugada impresionante el balón llegó a Cesc, que se adentró hasta la línea de fondo y pasó atrás a Silva, quien con la cabeza empujó el balón al fondo de las mallas. Las más de 11.000 gargantas españolas se desgañitaron con ese primer gol, estábamos por delante en el marcador, de verdad íbamos a ganar???
Bota de oro de la Euro, gracias amigo!
Hubo momentos en los que Italia se acercó con peligro, pero Iker se encargó de salvarnos, por enésima vez. Así hasta que Jordi Alba con una internada espectacular puso el 2-0 en el marcador. Se desató la locura. Tras el descanso, Italia hizo cambios para tratar de remontar, desgraciadamente para ellos sufrieron una lesión minutos más tarde que no pudo ser substituida por nadie, al haber consumido los tres cambios. Tendrían que jugar con 10 el resto del partido. Así, a falta de 20 minutos para el final, fue cuando se cumplía el último sueño que me faltaba por cumplir. Torres entraba en el terreno de juego. Poco después, Xavi le metió un balón en profundidad que el Niño se encargó de cruzar al palo largo, superando a Bufón y cumpliendo el guión de una película que bien podría haber escrito yo meses antes…estaba presenciando la victoria de España en la Euro y un gol de Torres que le convertiría minutos después, con la asistencia a Mata, en la bota de oro, consiguiendo así callar las bocas de todos sus detractores una vez más, 3 goles y 1 asistencia en sólo 188 minutos jugados.
Campeonessssss. Resultado final. 4-0!!!
Tras el pitido final ya no nos quedaba apenas voz para seguir cantando. La entrega de premios, el agradecimiento de los jugadores en nuestra grada, los fuegos artificiales…todo lo tendré grabado en la retina para siempre. Cómo ya hicimos contra Portugal, nos juntamos dentro del estadio para homenajear con cánticos y congas a la campeona de Europa.
Campeones de la Euro 2012!
Liándola dentro del estadio
Tras permanecer de fiesta hasta las 5.30 de la mañana, volvimos muertos a casa y nos echamos media horita antes de coger el metro camino de la estación. Estábamos totalmente destrozados y deseando coger el tren internacional que nos había costado 80€ a Varsovia, esperando tener un camarote de primera clase como en el que viajé a Donetsk con Carl para dormir durante las 20 horas que duraría el trayecto…
De celebración en la fan zone!
Recién llegados a casa
 

Ingenuo de mí. El revisor para empezar nos metió en una habitación en un vagón equivocado hablándonos en ucraniano. Las habitaciones eran de 3 personas (una encima de la otra) con unas dimensiones de 2×2 siendo generoso. Tras llevar 15 minutos de trayecto, vino una revisora que nos pidió los billetes mientras nos negaba con la cabeza…no nos podíamos quedar ahí, empezamos bien. La muy impresentable se marchaba sin solucionar nuestra situación así que la seguí para saber donde coño se suponía que teníamos que ir, como me daba largas me enganché a ella siguiéndola cual garrapata. Sus explicaciones en ucraniano no me arreglaban nada, no me iba a separar de ella. Tras cruzar dos vagones, me empezó a señalar dos habitaciones diferentes, elevando su tono de voz. Sin entender nada y comprobando que en cada habitación ya habían dos personas, no se me pasaba por la cabeza que esas fueran nuestras plazas, cuando además ni coincidía con lo que indicaba mi billete. Cómo ángel caído del cielo apareció un español de unos 45 años por ahí que chapurreaba el ruso y nos consiguió traducir… El caso es que había overbooking así que nos tenía que recolocar en dos habitaciones diferentes… perfecto…!! A Sacha le tocaron dos rusos mafiosos pestosos que no pararon de beber vodka en todo el camino y que escuchaban a Eminem en polaco, gran compañía la suya. A mí al menos me tocó una parejita tranquila y perfumada, no si encima no me podría quejar…

Vistas desde mi cama

Nuestras camas, por ser los últimos, eran las literas superiores. Su acceso era totalmente imposible. Había una escalera de dos patas que no sé donde se tenía que enganchar para poder subir… Como si en un circo me encontrara intenté subir a lo marabarista sin apoyarme en ningún lado por no molestar a mis compis de habitación…pero la ley de la gravedad hizo el resto. Decidí apoyar la escalera contra la pared y escalar despacito. La ciática me estaba matando, pero no podía quedarme ahí en medio haciendo el rídiculo. Como pude me tumbe en la cama y la escalera cayó al suelo… Una vez arriba no tenías mucha capacidad de movimiento ya que tenías el techo a unos 50 centímetros de tu cara, no apto para claustrofóbicos, así que dormí hasta con los tenis puestos. Por cierto, sólo me di tres veces con el techo en la cabeza…

Viajando como animales.
4 horas sin baño ni aire
acondicionado!
Tras caer rendidos y tapado con una manta por el aire acondicionado, me desperté horas más tarde sudando como un pollo. Se había estropeado el aire acondicionado? Parecía que el tren estaba parado, qué había pasado? Escuchaba martillazos por todos lados… Bajé de la cama destrozándome los brazos y salí de la habitación, encontrándome a Sacha en el pasillo. Habían desmontado nuestro tren… se ve que el tramado de vías en Ucrania es diferente al de Polonia y tenían que ajustarlo. Ese proceso duraba nada más y nada menos que 4 horas. Las cuales nos tuvieron encerrados como animales, sin aire acondicionado y con el cuarto de baño inutilizable a que había tíos debajo del tren trabajando y no era plan de que les cayera la mierda encima. No me lo podía creer… tenía unas ganas de mear locas, pero lo peor es que el tío de la habitación de al lado parecía estar medio malo de la tripa…y necesitaba ir al baño…qué angustia…el pobre secándose el sudor con una toalla tuvo que llamar a la tía para que le abriera la puerta a modo de emergencia… La situación era surrealista. Jamás en mi vida había viajado en unas condiciones tan precarias, parecía que estábamos entre países tercermundistas. Esas 4 horas se hicieron eternas. Las temperaturas alcanzarían los 45 grados empezando a notar la deshidratación. Menos mal que habíamos sido previsores y habíamos traido botellas de agua y comida porque el trayecto (repito, de 20 horas de duración) era en un tren que no tenía bar… Entre unos y otros nos dejábamos bebida y comida para poder sobrevivir jajaja. Esa experiencia no se la deseo ni a mi peor enemigo… Al menos Sacha y yo tratamos de tomárnoslo con humor, aquí os dejo alguno de los momentos que vivimos en el tren…
                                         Momentos críticos en el tren infernal
Arreglando el tren…
Durante ese periodo infernal estuvimos hablando con el español que nos ayudó en su momento y nos comentó que él también iba para Varsovia, pero que había dos paradas en Varsovia…menos mal que lo comentó porque pensábamos que sólo había una. El tren ni avisa de cuando para, ni hay carteles que indiquen en que parada te encuentras en cada momento así que si te quedas dormido o te despistas todo puede ser que llegas a Berlín…una organización de mierda!! Superado ese periodo de agobio, decidimos volvernos a la cama para tratar que el tiempo pasara más rápido y nos pusimos la alarma para no pasarnos la parada.
Llegado el momento, nos bajamos en la estación correcta para hacer el transbordo correspondiente. Teníamos 50 minutos para ello así que decidimos aprovechar para ir al baño y evitar así los retretes móviles del tren. Cómo no teníamos slotis (la moneda polaca) entramos en el baño de pago haciéndonos los despistados para no pagar. A la salida la revisora nos pidió dinero y con toda nuestra cara le pagamos en grivnas que nos habían sobrado de Ucrania, se cagó en nosotros seguro, pero oye, qué quería que hiciéramos??
 

Averiguar el andén de nuestro tren no fue tarea sencilla. El seguridad que había allí nos mandó para el andén 1, la tía de información para el andén 3. Nuestro número de tren no coincidía con el que venía anunciado y tras la experiencia vivida con los cuartos y la pérdida de tren, eso no invitaba al optimismo pero no había otro tren con destino a Cracovia así que por la fuerza tendríamos que entrar en ese tren. En el andén nos encontramos con dos españoles que estaban en la misma situación que nosotros, hecho que nos tranquilizó… Rezando esta vez por un tren cama con camarote, nos tocó una habitación para 6 personas, sentados, jajajaja. La cosa iba de mal en peor. Después de 20 horas de tren, nos tocaban otras 6 horas en las que no pudimos conciliar el sueño…

Nuevamente tuvimos que poner la alarma para no pasarnos la parada. El tren llegaba a las 6.38 a Cracovia, y nuestro avión salía a las 9.30 así que tampoco teníamos mucho tiempo de margen para cometer errores. Tras mirar los carteles de las estaciones en las que íbamos parando, nos concentramos más aún a medida que se acercaba la supuesta hora de llegada… 6.20, 6.30, 6.45… “Sacha, yo nunca he visto un tren que llegue con retraso a su destino…” “yo que sé tío, a ver si nos hemos saltado la parada…pregunta coño” Tras preguntar…una polaca nos dijo que el tren iba con una hora de retraso… Perfecto, podíamos perder el avión… Con la tensión en el cuerpo otra vez, llegamos a Cracovia a las 7.40, rápidamente cogimos un taxi que pudimos pagar en euros y nos plantamos en el aeropuerto una hora antes de que cerraran la puerta de embarque, no me lo podía creer, lo habíamos conseguido!!!

Despedida en el aeropuerto. Gracias por todo Sachita!
Tras esta aventura, era el momento de separar nuestros caminos. Había sido una experiencia inolvidable, de esas que nunca se olvidan y en la que los momentos duros quedarán como simples anécdotas. Atrás quedan  ya esas horas de organización, esos nervios por la posible clasificación en la fase de grupo, esos cambios de planes a última hora, esas decisiones arriesgadas que ponían en riesgo mucho dinero. Esas 6 horas de avión, 82 horas de tren, 3 horas de autobús. Recordaremos siempre los penalties contra Portugal, las noches entre cartones, los cánticos tras los partidos, nuestras pachangas en la fan zone. Nunca olvidaremos la ayuda de Inna, Wlad y Yaroslav así como la ayuda de Simon que nos puso en contacto con ellos, pero sobre todo recordaremos como España ganó 4-0 contra Italia en la final de la Eurocopa 2012 de Ucrania y Polonia, algo que podremos contar a nuestros hijos y a nuestros nietos cuando pasemos años de sequía en los que España no pueda conseguir estos títulos. Hoy puedo decir que asumimos  muchos riesgos pero que tuvimos nuestra recompensa. Hoy puedo decir que en la Eurocopa de 2012: Yo estuve allí
                Nuestros mejores momentos en la Euro 2012. Resumen final con fotos y videos