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Teta y sopa…

Son mucho los intentos que he hecho para escribir en el blog en este último mes y como habéis podido comprobar he fracasado en cada uno de ellos.

Es complicado retomar las entradas en el blog después de tanto tiempo, hay mucho que contar y el hecho de resumir lo deja todo tan insulso y aburrido como la respuesta que te puede dar alguien al que no ves en años cuando le preguntas que qué tal… la respuesta es predecible “Nada tío todo bien, tú?”
Dependiendo de cómo lo mires, un mes da para mucho o para nada, en este caso, el último mes ha sido el más intenso con diferencia desde que me mudé a Inglaterra. Tras dos meses en el trabajo me comunicaron que, tras la marcha de un compañero, me iban a mover de equipo para ocupar ese sitio. Este cambo implicaba también llevar unos proyectos nuevos de la empresa que me encantaría poder explicaros pero que me temo que todavía ni yo llego a comprender. La nueva situación está consiguiendo un incremento diario en mis conocimientos directamente proporcional al aumento de mi tensión arterial, que ha llegado a estar en niveles que ni Urdangarín ante el “polígrafo” y Camacho contra “Korea” juntos.
Visita de Migue & Bego
Con interminables horas de estudio en el horizonte, vi como llegaban Migue y Bego con las maletas en lo que se ha convertido en la segunda visita oficial que hemos tenido en Londres (a ver quién sigue su ejemplo!). Aprovechamos nuestros conocimientos londinenses para enseñarles las zonas más chulas de aquí. El reencuentro fue de lo más emotivo. Vinieron a recogerme a las oficinas a las 17.30, hora a la que salgo, y no encontraron mejor sitio dónde ponerse que al lado de la ventana dónde estaba sentado. Migue acompañó esa presencia con saltos y levantamientos de brazos que no sólo llamaron mi atención sino la del resto de mis compañeros: “Sergio, ¿estás esperando a alguien? creo que ahí hay amigos tuyos…” Debía de ser ese aspecto español que tenían ya que sus gritos de “Xaaaaapiiiii” no creo que los comprendieran. Acto seguido media oficina se puso a saludarles mientras comprobaba como se iban haciendo más y más pequeños.

 

Esas veces en las que nos miramos y nos vemos más pequeños…

Quién conduce hoy?
Cortos se hicieron los dos días que estuvimos con ellos ya que Bea y yo aprovechamos uno de los días libres de Semana Santa para irnos a recorrer parte del Reino Unido. Cogimos un tren dirección a Bath y allí nos alquilamos un coche. Afortunadamente no tenían el Auris que habíamos reservado y nos tuvimos que conformar con un Golf 2000 automático. Cogimos carretera hacia Bristol y tras dejar a Alonso en la cuneta con su Ferrari de de mierda llegamos a nuestro destino. El viaje se convirtió en una pelea por ver quién era el encargado de conducir  a cada uno de los sitios marcados con una X en el mapa… mi pobre sentido de la orientación me sirvió de excusa para llevar el volante siguiendo instrucciones durante el primer día y medio, pero me dejó sin plan B para el resto del viaje. Nos alojamos en una casita rural con encanto dónde disfrutamos de los paisajes y de la tranquilidad de la que carece la capital. Nos dio tiempo a visitar Cardiff, Bristol y Bath (a cada cual más bonita). La velocidad de crucero se vio contrarrestada por la ingente cantidad de radares (los que me conocéis sabéis que no nos llevaos nada bien) y por el número de rotondas existentes.
Cardiff
Puente de Bristol
El lunes tocaba volver a la realidad, sin embargo la llegada ese mismo viernes de mi hermana evitaba que el síndrome postvacacional se apoderara de mí. Su llegada coincidió con la renovación por otro año del alquiler de la casa en la que nos encontramos. Cómo no podía ser de otra manera, mis padres le metieron algo en la maleta para el niño… y no… no era ni chorizo, ni jamón ni tampoco una botella de ron… Mis padres debieron pensar que no había nada más ilusionante que… un aparato para medir la tensión!


Los cuidados de mi hermana
Tonterías de Sandra

Con su visita, Sandra se convirtió en la primera persona que nos ha visitado a Colchester y a Londres por lo que la premiamos con la compra de un colchón doble inflable que colocamos en mi cuarto para hacer sus 10 días de estancia más llevaderos. Tocaba un fin de semana intenso para compensar mi ausencia por curro entresemana. El sábado nos recorrimos más km que todos los concursantes de Pekín Express juntos. La mañana siguiente, mientras me daba una ducha caliente para preparar el segundo día de excursión, el cuello volvió a jugarme una mala pasada: “tortícolis fulminante”. Tal cual salí de la ducha me tuve que meter en la cama y estar dos días sin poder ni asentir con la cabeza. El cabreo de no poder hacer nada con mi hermana ese día, y la tensión de tener que faltar al trabajo no creo que ayudaran a mi recuperación: dos semanas para estar de nuevo en plenas condiciones. El resto de días disfruté de su presencia, de sus tonterías y de la alegría que transmite tener a la familia y a los seres queridos cerca. Aprovechamos para hacer cosas que no haría si no estuviera ella como ir a ver el musical de “Los Miserables”  y cantarle a Bea todas las noches esas canciones de las que entendíamos 3 palabras y media. Como todo en la vida, todo tiene su final. Su marcha agravó la ya habitual crisis dominguera dejándome con esa sensación de vacío que tengo cada vez que vuelvo de España y con esa pregunta que tanto inquietó a Mou, ¿Por qué?

¡Hasta la próxima compañera!
Musical Los Miserables “I dream a dream lorololooo”
Los frenéticos días en el trabajo, las presentación de informes, las llamadas de teléfono y las visitas a clientes no me permitieron ni un respiro. Las amenazas de mi madre por Skype preguntándome por la funcionabilidad de su regalo dieron sus frutos… como si de otra clienta se tratara ahora informo de mi máxima y mi mínima con una precisión en su ejecución que ni las obras de teatro.

Impresionante actuación  de una precisión indescriptible.

Tras un par de informes negativos ya estaba mi madre mandándome al médico para controlarme la tensión y Bea metiéndome valerianas en el yoghurt cada vez que me despisto. Dos días antes de ir al médico, y para evitar que volvieran a llamarme gordo en mi puta cara, decidí inscribirme en la dieta por puntos online “Weight Watcher”. Yo no la conocía pero se ve que es famosa ahí también. Para aquellos incultos como yo, la idea consiste en transformar cada plato de comida en puntos. Dependiendo de tu peso, edad y sexo te permiten comer “x” puntos al día (además de los puntos extras semanales). Si te limitas a ese número de puntos se supone que adelgazas. Así que aquí estoy, como un gilipollas metiendo cada comida en la app del Iphone, pesando las comidas, midiendo la cantidad de proteinas, fibra, carbohidratos y grasa de cada alimento y decidiendo a qué restaurante voy en función de los puntos de cada menú. Los putos números de la dieta me dan más miedo que los números de Lost. 

En pleno proceso de dieta tuve que asistir a las oficinas de Google en Londres para recibir uno de los trainings que nos han dado para este nuevo proyecto que os comentaba. Lo primero que vimos cuando entramos en las instalaciones fue la planta que tienen como comedor, con diferentes tipos de cocinas a modo de Resort para según qué quieras comer. Puedes decantarte por las ensaladas, carnes, nudles, pescado y docenas de menús cocinados delante de ti. En la zona central puedes encontrar frutas que no sabía ni que existían y todo tipo de tartas y dulces “cheescake” “tarta de chocolate” “pastel de manzana”… la lista es infinita. De beber hay neveras con todos los tipos de zumos, batidos y coca colas ya retiradas de otros mercados. Todo gratis claro. Tuve que decantarme por unos nudles “light” y por tarta de manzana, que, como tiene manzana, no engorda.
Hay cosas que no se pueden resistir…
Tras el training, me puse un babero para no manchar la moqueta mientras nos daban un tour por las instalaciones: 6 plantas del edificio están dedicadas a Google. La última planta está formada por un gimnasio con más máquinas que el mío, con un entrenador personal, sala de aerobic y vestuarios. La Biblioteca con acceso a la terraza para disfrutar de las vistas de Londres buscan tu relajación e inspiración con espacios también para escuchar música , areas con luminosidad variable… Para aquellos que estén estresados trabajando pueden reservar hora de masaje, también gratis, no vaya a ser que no les de para final de mes. También vimos la sala de eventos con capacidad para unas 250 personas, no sé quien se atreverá a hablar ahí pero está bien tener la terraza al lado por si te da un ataque de pánico…
Días como aquel son los que hacen que me sienta un privilegiado por estar donde estoy. Lo cierto es que me motiva mucho mi trabajo, me entusiasma la posibilidad de aprender cosas nuevas cada día, de enriquecerme personal y profesionalmente. Me enorgullece poder desarrollar toda mis funciones en inglés y conocer a gente más que cualificada que encima ayuda a mi formación. Me siento lleno con todos los planes e inquietudes que me rodean y sobre todo el poder compartirlo con la persona que está a mi lado.  Al mismo tiempo siento la presión del día a día, la exigencia de los resultados, los miedos del idioma, las inseguridades y la responsabilidad de responder a las expectativas que tienen en uno. Toda esta mezcla de sensaciones explotan en algunos momentos del día y me llevan por una montaña rusa que me tienen algo mareado, algo superado. Sé que cuando menos me lo espere miraré atrás y me reiré de todo esto pero he de reconocer que a veces ni durmiendo me relajo y me empiezo a olvidar de lo que en realidad consiste todo esto, que es disfrutar del día a día, trabajar en horario de trabajo y disfrutar del tiempo libre. Dicen que no se puede tener todo, que teta y sopa no caben en la boca pero estoy seguro de que si abro bien la boca me cabrá teta y al menos algún fideillo… intentaré no atragantarme…

You´ll never walk alone

Recuerdo lo fácil que era de pequeño hacer amigos. Bastaba con coincidir con otro niño en cualquier situación (por ejemplo en la sala de espera de un centro de salud) y preguntarle directamente ¿Quieres ser mi amigo? Lo normal era un “vale” y ya empezabas a jugar… En muchos de los casos llorabas cuando el niño se tenía que ir con su madre. Maravilloso.
Relacionándome
También recuerdo cuando celebraba los cumpleaños en casa junto a un incontable número de amigos con juegos, pruebas y concursos que provocaban el delirio y la locura de los presentes. Los nervios se desataban cuando en la parte final del circuito cronometrado teníamos que pedir el balón a mi padre con la frase mágica “Ernesto dame la pelota de baloncesto”  (¿?) y luego fallabas a canasta provocando que perdieras la prueba ante la risa de los mocosos mellados de tus amigos con la cara llena de chocolate. Cuando ya era un poco más mayor la cosa se desmadraba, el plan pasaba a un Happy Meal en el McDonalds o un cine “loco”. Lo peor de todo era cuando llegaba el momento en el que tus padres te decían “Sergio, sólo puedes llevar a 8 amigos” (haciendo coincidir con las plazas libres de los coches). El mundo parecía que se acababa. Tengo la suerte de cumplir años en Julio, por lo que los amigos del colegio no eran seleccionables, pero la tropa de mi urbanización no era pequeña. Tenía que invitar a las 4 niñas que me gustaban, a mis súper colegas, a los que te habían invitado a sus cumpleaños, a los que tenían a las madres que te regañaban si no invitabas a sus hijos, a los que pensabas que te dejarían de hablar durante 2 semanas y a los que te despellejarían la pelota de fútbol hasta que se le saliera la cámara de aire… demasiado estrés para uno niño de 8 años… A día de hoy, 20 años después, si tuviera a mis padres en Londres la respuesta sería más sencilla “tranquilos que podemos ir en moto”
                 Inmejorable reacción de la niña cuando se entera de su verdadero regalo
Hacer amigos no es nada fácil. No entraré en el debate de lo que entiende cada uno por la palabra “amistad”, hablaré en términos generales. El caso es que si tengo 28 años y quito los primeros 10 de mi vida en los que no me acuerdo de casi nada, me quedan 18. De esos 18 años, los últimos 6, es decir, un tercio de mi vida con memoria, los he pasado fuera de Málaga… pues aun así, sigo considerando que el 90% de mis amigos están allí y eso es raro. He conocido mucha gente en Dublín, en Madrid en Colchester y aquí pero son muchos los que se quedan en el punto de colegas con los que al final acabas perdiendo el contacto con el tiempo …el caso es que la cifra de amigos aunque haya crecido un poco se queda en un número bastante triste teniendo en cuenta que me considero una persona bastante sociable.
                              Una de las mejores campañas que he visto. Carlsberg : Friends´ Test
Cuando estás fuera inevitablemente el contacto con tus amigos se va enfriando. Skype, Facebook  y Whatsapp nos ponen las cosas más fáciles pero aun así no es lo mismo. Al principio culpaba a la distancia, luego me di cuenta de que es ley de vida, no hace falta más que ver la relación de mis propios amigos entre ellos mismos. La situación es clara. Una persona normal tarda una hora y media mínimo en ir y volver al trabajo, trabaja 9 horas (con la comida – sin sumar horas extras) y ha de dormir unas 7. Si es medio ordenada tendrá que dedicar al menos hora y media al día a la higiene + tareas del hogar en modo chapuza (ducha, cocinar, lavadoras…). Nos quedan 4-5 horas al día en las que tu cuerpo te pide descansar del duro día de trabajo,  hacer algo de deporte,  preparar la ropa del día siguiente, ver un poco la tele o hablar con tu familia y por último, si te queda tiempo y ganas, poner tu mejor sonrisa para salir al mundo exterior y conocer a gente con la que si llegas a congeniar  no vas a poder casi volver a ver porque está demostrado que no tienes tiempo…
Conociendo gente por Internet
Aun así, quieres conocer gente y tener amigos. Para conocer gente tienes varias opciones, o te apuntas a una página de contactos online en la que en tu primera cita y cómo te despistes al decir “hola qué tal” te encuentras con medio cipote en la boca, o bien puedes quedar con el compañero petao del gimnasio que siempre te sonríe mientras se mira en el espejo y que tiene más vena que brazo, si tienes suerte podrás sacarle del tema de “la creatina y las proteínas en verdad no son malas si haces descansos cada tres meses”.
Descartadas ambas opciones y habiendo comprobado también que el mundo de la noche ya no es tu rollo, si quieres tener gente nueva a la que poder agregar a Tuenti te queda relacionarte con la gente del trabajo. Si trabajas en una empresa pequeña estás jodido. Si eres funcionario y el carácter de tus compañeros es como la cara de asco que tienen cuando te atienden por la ventanilla estás jodido. Si lo que buscas es novia con eso de “donde tengas la olla no metas la polla” estás jodido. Si trabajas en una empresa muy grande igual tienes suerte de que se acuerden de tu nombre cuando lleves 5 años así que estás jodido. Creo que lo mejor es buscar una empresa mediana, lo cual tampoco te asegura que su gente sea agradable, pero puede ser un buen comienzo… y en esas estoy, conociendo a mis compañeros de trabajo e intentando congeniar con ellos.
Campo de cesped artificial
Gran Equipo!
La semana pasada participamos en el torneo de fútbol sala organizado por Google en Wembley. El ambiente era espectacular, con 16 agencias de Ad Words como la nuestra, compitiendo en campos de césped artificial con dimensiones algo más pequeñas que las de un campo de fútbol sala normal pero en las que podías jugar con las paredes y todo estaba cerrado con cuerdas para que la bola no saliera. Conseguimos pasar la fase de grupos ganando dos de los 3 partidos y caímos eliminados en cuartos de final con un gol en el último minuto que supuso el 2-1 en el marcador. Tras el torneo, Google se encargaba de pagar la barra libre así que me tuve que beber 3 pintas de cerveza y unos cacahuetes para quedarme allí haciendo “networking”. No me acuerdo del nombre de nadie de los que conocí pero a la mañana siguiente sí que me acordé de las cervezas… En definitiva, una nueva experiencia y acercamientos con los compañeros.
“Claudia” con Walter
Cervecitas en la oficina
Poco a poco me voy soltando y hablando más con ellos. Ayer tuvimos una fiesta sorpresa de disfraces que le hicimos a una que se casa en verano. Aprovechamos para grabar un “Harlem Shake” que publicaré en cuanto esté editado para participar en el concurso organizado por Yahoo – también entre las agencias de Londres. La fiesta estuvo de lujo ,con disfraces a cada cual más currado y más divertido. Me convencieron, bueno mejor dicho convencieron a “Claudia” (mi nombre de niña “ochentera”)  para darle un toque con un poquito de maquillaje.  Cerramos la noche en un pub cerca de St. Paul y provocamos su ruina haciendo un uso abusivo de la happy hour hasta el último segundo … “Sex on the beach” “Piña colada” todo valía. Provocamos la admiración y las fotos de todos los borrachos de la sala. Disfruté como un enano, la exaltación de la amistad y el ambiente provocó situaciones diferentes a las de un día normal en la oficina que hacen que vayas uniendo lazos con la gente. Sé que cuando me lea mi madre me regañará, pero el alcohol es importante para acercarte a la gente y desinhibirte a la hora de hablar y acercarte a tus compis, y más en inglés. Tenemos otras fiestas a la vista, sin duda la más importante es el fin de semana de Junio en el que toda la oficina, con sus parejas, nos vamos a una casa rural… ¡Qué ganas!
Con Becky
Batman y Robin
Seguiré con mi plan de acercamiento social pero si os soy sincero, no me sorprende tanto que sea “tan complicado” hacer amistades teniendo en cuenta cómo ha cambiado la forma de sociabilizarnos en los últimos años. Una sociedad que no sabe ni como se llaman sus vecinos, en la que cuesta escuchar un “gracias” cuando te abren la puerta del supermercado, ayudar a alguien que se encuentra en problemas o simplemente que no escucha lo que dice su propia madre en la comida porque está contestando los 200 wasaps del grupo “Hoy lo damos todo”… supongo que no es una sociedad que esté igual de educada ni predispuesta a relacionarse y más teniendo en cuenta que ya puede que consideren que ya tienen a su grupo de gente con quien hacerlo.
Me preocupa (y yo me incluyo) el número  de personas que caminan solas y cabizbajas con su Smartphone en la mano sin prestar atención al resto de la gente o a todo lo que le rodea. Sin darnos cuenta nos vamos alejando de la gente que tenemos cerca mientras buscamos acercarnos a lo que tenemos lejos. Soy de los que tienen claro que la familia siempre estará ahí pese a la distancia pero me preocupa que ese “You´ll never walk alone” sea ya mentira.

You´ll never walk alone. Tu familia estará siempre ahí. (Must watch)

Periscopix: Stay hungry, stay foolish

Fue una tarde de domingo diferente. Recuperaba la ilusión por aprovechar el día antes de empezar a trabajar, disfrutaba del partido del domingo.  Volvían esos nervios, ese gusanillo en el estómago mientras, miraba el reloj con miedo mientras veía ”Salvados” antes de acostarme. Volvía a desvelarme. Volvía a sentirme vivo.
Como era de esperar no pude conciliar el sueño, necesitaba que llegara ya la hora de levantarme y pasar el mal trago de lo que supone en general el primer día de algo nuevo y concretamente el primer día de trabajo. Como no puedes dormir, te pones a pensar en cómo has llegado hasta ahí y sigo sin comprender cómo he podido entrar en esta empresas. Las dudas de si me echarían el primer día me asaltaban.

Impossible is Nothing. Canción hecha sólo con la boca y la voz
¡¡ No dejar de ver lo que viene en el minuto 3:18!!

Me desperté sin necesidad de esperar la función del despertador. Eran las 9.30 cuando disfrutaba de la vista del London Bridge camino de la oficina. La política de la empresa, rollo Google, me permitía ir en vaqueros, camiseta y tenis, hecho que agradeceré eternamente y que me permite ahorrarme en ropa lo más grande.  Trataba de respirar hondo para tranquilizarme, sabiendo que eso no iba a suceder, al menos quería aparentar no estar nervioso de cara a los demás. Mi madre con un bonito mensaje se encargó de estar presente y tranquilizarme en ese momento (cómo son las madres, siempre están ahí cuando las necesitas).
Entrada de la empresa. La segunda fila es la mía
Esperé a la 9.55 para entrar en la oficina, había llegado el momento que tanto llevaba esperando.  Me recibió la Team Leader de mi equipo que me fue presentando a cada uno de los 44 miembros de la empresa. La oficina es bastante grande, un espacio diáfano, con 4 cuartos de baño a la izquierda y una ducha para que la gente que quiera ir en bici a trabajar pueda ducharse. Cuenta con una cocina totalmente equipada (lavavajillas, neveras, despensa, cafetera, tostadora…) y los lunes llega la compra semanal para que te sirvas y hagas los desayunos gratis todas las mañanas (pan, mantequilla, cereales, leche…). Hay tres salas de reuniones de diferentes tamaños, un sillón de masajes y una sala con “pufs” más casual. Pese a haberse mudado aquí el año pasado, me comentan que he ocupado el último escritorio disponible, estando en negociaciones para conseguir la planta de arriba.
La cocina con la pecera de fondo
Vista general de los escritorios
Sala de Reuniones a la izquierda. Sillón masaje a la derecha.
Tras la ruta por la oficina me invitaron a sentarme en mi mesa donde descubrí que tenía dos ordenadores para mí: una super pantalla y un portátil, así como una de las sillas más cómodas que jamás he probado. No puedo explicar las sensaciones que me recorrían en ese momento… sólo podía sonreir mientras miraba a la pantalla… De entrada ya tenía un e-mail de bienvenida que incluía la agenda de lo que será mi próximo mes: dos o tres trainings cada día de unas dos horas cada uno dada por los directores o team leaders de la empresa sobre todos los aspectos de AdWords, desde lo más general a lo más específico. Tras los trainings tendría que hacer ejercicios a entregar para comprobar que he entendido la materia.
Según la agenda, me tocaba desayunar con el el director,  me llevó a una cafetería cercana, me dio el manual de bienvenida y me explicó la historia de la empresa y los entresijos de la misma que me dejaron totalmente enamorado; vacaciones, pensiones, aportaciones no dinerarias… Para finales de este año la empresa se convertirá en la agencia PPC más grande en cuanto a número de personas certificadas de Reino Unido. Con ex-googlers,  gente de Cambridge, Oxford , Yahoo…y ¿yo?… El horario es de 9 a 17.30 donde a las 17.35 tienes que estar fuera porque si no consideran que no eres lo suficientemente productivo. ¡Ya era hora de acabar con los calentasillas de los cojones!
A las 12 volvimos del desayuno, tenía media hora para leerme los apuntes para el primer training que tenía después de comer. Por ser el primer día nos fuimos a comer todo “mi equipo” a una pizzería que habían reservado. La comida, aunque nervioso, fue entretenida. Tuve la oportunidad de hablar con otro chaval enamorado del fútbol que ya me propuso unirme a los partidos de fútbol sala de los martes… ¡qué sería de mí sin el fútbol!
Tras la comida, era hora del training. Un experto en AdWords para mí y otro chaval, dándonos la charla. Debió pensar que soy gilipollas porque no se me quitó la sonrisa de la cara. Debe ser que no estoy acostumbrado a este tipo de empresas pero me sentía como el cateto de pueblo que iba por primera vez a la ciudad. Saber que me pagan por algo por lo que yo pagaría se me hacía raro.
Ventana emergente en mi escritorio por la cara!
Volví a sentarme en mi ordenador y ya tenía 15 mails. ¿Quién coño me va a escribir? Nada, la organización del partido de fútbol ya estaba en marcha…no daba a basto… Me puse a estudiar lo que acababa de ver en el training cuando me saltó una ventana emergente… ¿qué coño he tocado? Nada…es el chat interno de la empresa, la gente dándome la bienvenida. Para cuando volví a mirar la pantalla, tenía una ventana abierta con fotos de gatos… por la cara… ahora sí que la he cagado… esta versión de Windows me va a volver loco… Acto seguido, otra ventana del chat “jajaja, te gustan los gatos? Para que veas lo que se puede hacer desde el chat…” Ya me estaban manipulando el ordenador y quedándose conmigo… De repente otra ventana “Tienes que ser bueno al fútbol, a ver qué haces mañana…”. Empezaba a sentirme parte del equipo.
El resto del día lo pasé aprendiendo el software interno de la empresa, viendo cómo se solicitan las vacaciones, en qué consiste el fin de semana te teambuilding que organizan una vez al año, como se solicitan las citas con el médico, e incluso los perfiles que tienen colgados cada uno en la intranet. Mientras, escuchaba a todos como respondían las llamadas de los clientes en un inglés… nativo… intentaba imaginar cómo respondería yo y no me salían las palabras, hasta me entraba dolor de barriga de pensarlo. Se acercaba el final de un día intenso. Me dieron mi llave para guardar el pórtatil en mi caja fuerte y la llave para poder entrar en la oficina mañana y a las 17.30 me invitaron a salir de la oficina educadamente.
Vuelta a casa
Salí de allí como si de un sueño se tratara aunque agobiado. Paseé hasta el metro disfrutando de las vistas mientras hablaba con Bea para compartir la experiencia. Sé que lo que se me avecina no va a ser sencillo. Muchos trainings en inglés, muchos trabajos que hacer y mucha responsabilidad para poder superar estos tres meses de prueba. Todo un reto por delante al que me muero de ganas de enfrentarme.
Es complicado averiguar en esta vida lo que uno quiere hacer. Recuerdo que yo iba para pediatra cuando hacía el bachiller de ciencias con 17 añitos. Lamentablemente estamos en un mundo donde la inflación ha llegado hasta a la educación, en el que  ya no vale con tener carreras, másters, idiomas… Ahora ya puede que te exijan un doctorado. Cuando lo tengas te pedirán 5 años de experiencia, no importa que tengas 25 y todos los títulos del mundo, después ya veremos que se inventan, en esas estamos… todo por 1.000€ que estamos en crisis.
Esta noche, desvelado, me venían a la menta las palabras de Steve Jobs en su conferencia de la Universidad de Standford cuando decía que en ese momento (y no antes), era capaz de mirar atrás y ver los puntos que unían y trazaban lo que había ido haciendo hasta conseguir lo que consiguió, sin saber lógicamente en ese momento el por qué.
Esos dichosos títulos
Stay Hungry. Stay Foolish.

Salvando las distancias, e intentando hacer siempre lo que me ha gustado, por fin puedo decir que he encontrado a lo que me quiero dedicar, voy uniendo los puntos y aunque LADE me pareciera una mierda, los másters un robo y que la carrera de Investigación y Técnicas de Mercado sobraba, han sido la llave que me ha permitido abrir esta puerta. Los problemas entre la UOC y CocaCola con los papeles de las prácticas, me llevaron a Johnson, y Johnson a CofreVIP, donde conseguí dos años y medio de experiencia en departamentos comerciales  que eran lo que exigían para entrar aquí. El año en Dublín y el año en Colchester me dieron el conocimiento del idioma, las prácticas gratuitas en el Colchester Institute me han dado la carta de recomendación de una empresa inglesa que me pedían para entrar. Por último, mi curiosidad sobre AdWords me llevó a estudiar y a prepararme tres exámenes que, según el programa que tengo,  es lo que me piden conseguir en los próximos 12 meses en la empresa.

No sé lo que durará este sueño, sólo sé que he salido del desempleo, que ha salido el sol. Es probable que ni supere el periodo de prueba, pero de momento seguiré la técnica de Simeone de ir partido a partido y el consejo de Steve Jobs: “Stay hungry, stay foolish”

Sale el sol en la oficina del desempleo…

Objetivo conseguido

Objetivo conseguido

 

“¿Por qué estoy aquí? Lo que quiero es encontrar esa satisfacción personal de disfrutar con lo que hago, de trabajar de lo que quiero y de no convertirme en un zombie más que va a trabajar lamentándose de lo triste que es su vida. Que nadie me prohíba seguir soñando, ya tendré tiempo de despertarme yo solito.”
Esas fueron las palabras de mi último post hace apenas 20 días…  Cualquiera diría que sabía lo que se me avecinaba, pero el valor de esa frase es que entonces no había nada de nada. En las últimas semanas he hablado de señales, del cuidado que hay que tener con las cosas que uno desea, de esperanza, de sueños… pero la verdad es que jamás imaginé que en el siguiente post, ese sueño se habría hecho realidad.
La mitad de los parados cae en depresión
Da igual que fuera yo el que decidiera  en su día dejar el trabajo, el mundo del desempleo te acaba absorbiendo y haciéndote creer que no vales para nada. Pronto olvidas lo que has sido capaz de hacer y te inundan las dudas y los miedos. El día a día se encarga de demostrarte que las labores de la casa, por muy bien que las hagas, no te llenan, y pasan de ser una bonita aportación a una obligación que además, se valora poco o nada. El peso de los cientos de CV que echas y que no tienen respuesta te hacen cada vez más pequeño. Estudiar te motiva pero no eternamente, necesitas más. Las entrevistas por teléfono que no salen como tú querías no hacen más que aumentar tu inseguridad. Las preguntas sobre si estás ya trabajando consiguen ponerte más nervioso. Da igual que los tuyos te recuerden lo mucho que creen que vales, si tú no lo piensas, o peor aún, si un empresario (normalmente gilipollas) no lo piensa, no te lo acabarás creyendo. Es curioso eso de tener trabajo, sigues siendo la misma persona, sigues sabiendo lo mismo, sigues sintiendo lo mismo por la gente a la que quieres y ellos siguen queriéndote igual que antes, sin embargo no eres el mismo… de la noche a la mañana te has convertido en una persona más segura, más alegre, orgulloso de ti mismo, satisfecho del trabajo bien hecho y de los sacrificios por los que has pasado, curioso ¿no?. Triste más bien. Sabiendo la tasa de paro que sufrimos en España no me extraña que la depresión sea la enfermedad del siglo XXI.
No ha sido fácil. Por mucho que pueda parecer que estamos viviendo una experiencia mágica (cosa que no deja de ser verdad), el camino está lleno de dificultades que igual no se ven desde el otro lado de la pantalla. Algunos de vosotros me habéis dicho que mi blog es más triste de lo que era antes, supongo que refleja el estado de ánimo de cada momento.
Ayer me preguntaba una amiga (Isa “la rondeña”) que de qué había conseguido el trabajo exactamente. Se trata de una agencia que se encarga de desarrollar exclusivamente campañas de Google AdWords. Después de explicárselo me salió un “He tenido suerte”. Ella me respondió “¿Suerte por qué? Te lo has currado…”
                                               Proceso habitual en la búsqueda de empleo
La verdad es que no me esperaba esa respuesta y me dio que pensar. Estoy acostumbrado a quitarme mérito cuando cuento mis historias y a recibir respuestas como “qué suerte” o “ufff has triunfado”. No me gusta la gente arrogante, incluso me molesta la gente que presume de saber (ese el primer paso de la ignorancia). No será ese mi caso, pero desde aquí le doy las gracias por esa respuesta. Ha habido gente que por momentos me ha hecho sentir como que estoy aquí de vacaciones tocándome los huevos, cómo que no quería dar un palo al agua o que no buscaba trabajo en serio… hasta se me ha recriminado no buscar trabajo de lo que fuera porque era complicado conseguir lo que estaba buscando. Me he rayado bastante porque pensaba que me estaba equivocando, de ahí mi reflexión sobre el cuidado que hay que tener al recibir o dar consejos. Aunque me cueste, admitiré que me lo he currado; por dejar mi trabajo, por dejar mi país, por dejar entre lágrimas a los míos en el aeropuerto, por gastar todos mis ahorros en aprender inglés, por estudiar AdWords sin tener ni puta idea, por sacrificar mi última semana en Málaga preparando el proyecto y por no perder la fé… pero también considero que he tenido suerte, esa suerte que siempre hay que tener para estar ahí en el momento y lugar adecuado. Desde aquí agradezco todo el apoyo recibido y todas esas muestras de cariño que habéis tenido conmigo en estos últimos días, me he sentido muy arropado.

 

La suerte hay que buscarla…
Como ya dije en su día, la suerte también hay que buscarla. Periscopix, la empresa en la que empiezo el lunes, fue el primer CV que eché allá por el mes Octubre. No obtuve entonces respuesta y decidí, con la entrada de año, reenviarles un email manifestando de nuevo mi interés en ellos aunque sin demasiada esperanza logicamente.
En ese momento los astros se alinearon como por arte de magia y Bea llegó a casa diciendo que le acababan de confirmar 4 días libres seguidos, la primera vez en cuatro meses que le daban un fin de semana que, unidos a sus dos días off de la semana siguiente, completaban esos 4. Nos dio por pensar, en un ataque de positivismo, que podía ser una señal y que si yo encontraba curro pronto no íbamos a tener muchas más oportunidades para irnos ¡Teníamos que aprovecharlos! Así fue como en dos días nos organizamos el primer viaje juntos que hemos hecho como pareja con destino Edimburgo. Reservamos en el Hotel de 4 estrellas de su cadena a un precio ridículo, y allá que nos fuimos; comimos como reyes, disfrutamos de las entrañables calles de la capital escocesa y de los espectaculares paisajes, vivimos el ambiente del Lago Ness y sobre todo desconectamos del día a día de Londres. Supongo que más vale una imagen que mil palabras…
Pequeños recuerdos de Edimburgo

 

Disfrutando de la familia
Fue en Edimburgo donde recibí la respuesta por email de Periscopix, invitándome a hacer la primera entrevista por teléfono la semana siguiente… Allí empezó todo, como si estuviera predestinado. Sin muchas esperanzas por lo que supone el teléfono, pasé la entrevista del lunes y me invitaron a una segunda entrevista en persona de la que salí muy contento. En ella, les comuniqué mi intención de bajar a España durante una semana por si tenía que cancelar mis planes para así  no perder posibilidades en el proceso de selección. Me dijeron que la última entrevista conllevaba la presentación de un proyecto que llevaría tiempo hacerse, que podía bajarme sin problemas a España. Cuál fue mi sorpresa que, una vez en Málaga, recibí otro mail invitándome a esa última entrevista, el lunes siguiente… Una mezcla de sensaciones se apoderaron de mí. Podía disfrutar de España y mi gente o podía encerrarme y hacer un trabajo en condiciones. Con mi familia en Málaga y mi padre y hermana en camino desde Madrid, me pasé encerrado la mayor parte del tiempo, sintiéndome mal como es lógico por no poder dedicarles todo el tiempo  que me habría gustado. Aún así tuve la posibilidad de disfrutarlos, también pude veros a la mayoría de vosotros. Conseguí recargar pilas para afrontar una nueva etapa… En ese momento no lo sabía , pero hoy ya puedo decir que el sacrificio ha merecido la pena… hoy puedo escribir, con una sonrisa en la cara que, “Quien no arriesga, no gana” .
Chop & Jammin
Todo un clásico
Reapareció mi letal cola de vaca.
Webobesidad te quiero lorolo!

 

Cumple de Arquero
Cuidado con lo que deseas

Cuidado con lo que deseas

Un mes lleno de subidas y bajadas, como si de una montaña rusa se tratara, me lleva a escribir estas líneas sin saber muy bien qué decir, sin saber explicar cómo me siento pero esperando con esta meditación encontrarme a mí mismo al terminar el post.
Todo empieza a raíz del último post en el que, gracias a los contactos, surge la posibilidad de mandar el CV a Marc Vidal (tío al que llevo admirando un año y una de las 10 personas más influyentes en Internet en España). Al parecer el CV gusta y se baraja la posibilidad de que forme parte del equipo de Dublín. Pese a estar recién asentado en Londres, el tema me ilusiona tanto como para ponerme la venda en la cabeza y desplazarme donde haga falta. Una vez fuera de España ya ves las cosas con miras más amplias, qué más da estar en Dublín que en Londres, o ¿a caso alguien es España diría que “no” a irse a Madrid por el hecho de vivir en Málaga? En espera de confirmaciones y de más información me empiezo a montar mis películas mientras empiezo a recibir feedback de los CV que he ido echando.
Mis tiempos en Dublín
Con Dublín en la cabeza leo las respuestas de agencias online para el tema de Google AdWords, respuestas relacionadas con la creatividad de mi CV. En una me dieron a entender que era “viejo” para el puesto, y que estaban buscando un perfil “Junior”… Cómo jode sentirse viejo, ¡sí sólo tengo 28 años! Esa frase sonó en mi cabeza con eco…28 años ya… quizás no soy tan joven como pensaba. La clave está en ver como los mejores jugadores de fútbol ya no tienen tu edad, y los que la tienen empiezan a ser criticados duramente… Aunque muchas de las agencias no están buscando gente para estos meses, he de admitir que la mayoría de las respuestas contenían un feedback muy positivo en cuanto a la creatividad del CV, incluso me sugerían “patentar” la idea del CV, hecho que me animó a seguir echándolo y confiar en que iba por el camino adecuado.
Empecé a desear con fuerza que alguien me llamara y funcionó, así fue como recibí la primera llamada para entrevistarme en inglés. La primera pregunta no la entendí – ¡mierda, empezamos bien!- pensé , con los nervios en vez de hacerle repetir la pregunta me la jugué al 50% –No- respondí, a lo que siguió con otra pregunta que ya si comprendí, manteniendo desde entonces una fluida conversación (ufff, debí acertar con la respuesta a la primera pregunta). El caso es que quedaron en llamarme a modo de segunda entrevista desde las oficinas donde llevaban las cuentas de España…pero esa llamada nunca se produjo… ¿tendría que haber respondido que “Sí” a la primera pregunta? Esto me aportó la primera lección que, aunque ya sabía, se confirmó “Si no entiendes algo pregunta, gilipollas”.
Una de las respuestas más curiosas que he tenido fue de una agencia que, pese a no estar buscando a nadie, me invitaba a comer con ellos para conocernos. Tras hacer mis investigaciones descubrí que me iba a reunir con un ex-trabajador de Google que se había sacado la carrera en Oxford, había cambiado productos de Google AdWords aportando unos beneficios de 30 millones de dólares anuales y había gestionado cuentas por valor de 200 kilos. Decidió dejar Google para montar su propia agencia en Londres en la que yo, y mi polla, eché el CV. El chaval, es más joven que yo por cierto. Nunca me había sentido tan pequeño “venga Sergio, si Oxford y la UMA están ahí ahí” “tranquilo, no tienes nada que perder si no están contratando a nadie” “pero, si quiere conocerte, será por algo no?” Este run run en la cabeza lo único que provocó fue que me saliera una espinilla en la mejilla directamente proporcional a mis preocupaciones y de la que me percaté a hora y media de la reunión. Me la exploté (estaba claro) porque no quería que me robara el protagonismo ni fuera la causa por la que me recordaran. Fue tal el pifostio que me monté en la cara que tuve que volver a desear con fuerza, frente al espejo, que se cancelara la cita. Milagrosamente recibí un email para posponer la cita un minuto después. Empecé a asustarme sobre mis  poderes sobrenaturales.
Ejemplo de “empollón-friki”
Con la cara ya recuperada, acudí a la cita en la que pasara lo que pasara sabía que iba a ser muy enriquecedora. No me equivoqué. Me reuní con tres chavales de Oxford que eran los que conformaban la empresa. Los chavales eran normales, no tenían cara de “empollones-frikis” así que no me entraron  ganas de pegarles. Hablamos de fútbol, de tías, de mí y de su empresa. Nos comimos una hamburguesa más grasienta que la espinilla que tuve la semana anterior. Me invitaron a conocer sus oficinas (un piso diáfano amplio, pero que no deja de ser un piso) y les ayudé a traducir unas cuantas cosas de una campaña que estaban llevando en español. En dos horas aprendí más que en dos semanas en mi día a día. Sentí admiración por esa gente que se habían lanzado a emprender y por sus conocimientos. Me ofrecí a colaborar con ellos, traduciendo campañas y captando clientes para poder seguir rodeado de tanta sabiduría hasta que se confirmara el trabajo que espero llegue pronto. Por la noche realicé un pequeño informe del cliente que habíamos estado viendo con los fallos que tenían que corregir y se lo envié a las 3 de la mañana confiando en que vieran que era un tío trabajador que podía aportar cosas. No me ha respondido todavía ni creo que lo haga, lo que me enseñó la segunda lección: “No importa donde estudie o trabaje, sin mi educación y mis valores perderé el respeto de la gente”
                                                      La importancia de los valores…
Haciendo vida en Londres
Siguen pasando los días y cada vez me encuentro más a gusto en Londres, en el piso. Acabamos de cambiar el horno, hemos hecho chapucillas en casa arreglando cositas y hemos comprado otras para hacer todo más “nuestro”. Hemos puesto los adornos de Navidad. Tenemos nuestro propio hogar. Me encanta el día a día con Bea. Nuestras sesiones de cines se van notando en nuestro listening. Me encanta la relación con mis compañeras de piso. Entonces recibo información directamente de Marc Vidal donde me dice de ir la tercera semana de Enero a Dublín para vernos. ¡Qué subidón! Con ansias de tener más información, de aclarar la situación; lo que necesitan o tienen en mente, de conocerlo, me toca aguantar un mes más para disipar las dudas. Mientras, sigo recibiendo mails de otras empresas, esta vez a través de LinkedIn donde me dicen que me llamarán la semana que viene, sin embargo ahora mismo creo que pese a estar aquí en cuerpo y alma estoy en Irlanda, en mente. ¿Cómo se afronta así una entrevista? ¿Y si no me cogen de Dublín? ¿Estoy echando menos CV de los que echaría si no tuviera lo de Dublín en la cabeza? Seguro… Eso hace que no me sienta del todo bien conmigo mismo. Decido probar de nuevo mis poderes mentales y empiezo a desear con fuerza ganar el Euromillón… nada, ni un número, ni una estrella… esto debe funcionar sólo con cosas importantes jaja.
Tantas subidas y bajadas anímicas noto que me pasan factura; tensión muscular, rayadas de cabeza, incertidumbre. Intento hacer como que no pasa nada y sigo los pasos para desarrollar mi vida aquí. Así es como me doy de alta en el centro de salud que me corresponde. Sólo me hacen tres pruebas: altura, peso y tensión. El peso vuelve a ser más elevado de lo esperado (me sugiere adelgazar jaja). La tensión también está alta así que tendré que volver para hacer un seguimiento. Sé que esto es pasajero. La vida aquí es cara, muy cara. El dinero se te va sin saber en qué. Bueno si que lo sé, pero son gastos que no puedes quitar: alquiler, facturas, comidas, clases de inglés, regalos de Navidad… Para colmo sufres imprevistos: facturas con las que no contabas, el ordenador que te lleva dando señales de ayuda empieza a pedir auxilio desesperadamente… Sin ingresos, me decido a echar los papeles para recibir los benefits de aquí (se supone que me corresponderían 70 libras a la semana). La entrevista en el JobCenterPlus no es ni mucho menos agradable, me hacen sentir como el extranjero que viene a pedir dinero a su sistema. Me dan ganas de recordarle las operaciones médicas que se hacen ellos en nuestro país o la jubilación que se pegará en la Costa del Sol, me aguanto y respondo a sus preguntas educadamente. Me mandan volver dos días de la semana que viene para otra entrevista y para sellar. Tengo que avisar si viajo a otro país. El ambiente deja mucho que desear. Hay amenazas de los solicitantes a los trabajadores, escucho historias de gente que me parten el alma, “yonkies” sin dientes sentados a mi lado me miran con cara de asco de arriba abajo (¿Será porque voy en camisa? ¿Será porque soy extranjero?). Estoy a punto de decirle “Sonríe!” pero me aguanto. En la otra sala otra chavala empieza a discutir con la formadora del curso, los gritos provocan el acercamiento del de seguridad. ¡Parece que estoy en una clase de teatro en la que cada uno hace el papel de su vida!
                                          Algo así me pareció haber vivido en JobCenterPlus
Releo lo que estoy escribiendo y me transmito una sensación de agobio. No quiero engañar a nadie, es un agobio relativo. Saber que tengo una familia detrás que me ha apoyado y me apoya en todo lo que hago me libera, me relaja, sé que puedo contar con ellos para lo que necesite y que no me va a faltar de nada, pero eso no hace que me sienta mejor conmigo mismo, la idea de toda esta aventura es salir adelante por “mis propios medios”, eso es lo que siempre ha hecho que me sienta realizado, todavía estoy a tiempo y convencido de que lo conseguiré, pero me veo obligado a escribir estas palabras para poder en el futuro releer los momentos por los que he pasado.
Despedida de Javi
Entramos en Diciembre, fecha en la que ha tocado despedirse de Javi, uno de mis pilares en Londres (para mi tristeza y para su alegría, le espera un año mínimo por Sudamérica). Tuve la fiesta de despedida ayer con una mezcla rara de sensaciones, (¿será la próxima fiesta de despedida la mía?). Y así es como se presentan las Navidades. Quizás una de las Navidades más raras que vaya a tener porque serán las primeras en las que no esté con mi familia, lo cual las hace diferentes. Supongo que bastantes bolas de partido hemos salvado contando con que llevo fuera de casa 6 años… sé que los echaré de menos. No sé por qué pero a pesar de la iluminación de Londres, todavía no tengo ese espíritu navideño de otros años y eso me mosquea. Creo que tengo que ver “Sólo en Casa”, escuchar villancicos y ver el sorteo de Navidad del 22 para recuperarlo. Las Navidades eso sí, aunque diferentes, tienen muy buena pinta y tengo ganas de disfrutarlas. El hecho de no saber si voy a tener que irme en Enero para dos días o de forma indefinida me invita a ello. Además los padres de Bea van a pasar aquí una semana (del 23 al 30) con nosotros (hecho que nos va a venir de lujo) y vienen con el cordero bajo el brazo, yujuuuu.
Recuperando el espíritu Navideño: Siempre Coca-Cola!
Este es el resumen del último mes por tierras inglesas, como veréis aunque no haya pasado nada, han pasado muchas cosas y me ha dejado una última y tercera lección “Ten cuidado con lo que deseas porque puede hacerse realidad” y puede que ese deseo sea el que me haga hacer las maletas de nuevo. La respuesta mucho me temo que será en 2013. Mientras tanto, ¡a disfrutar!

Demasiado cansado como para rendirme

Vale, reconozco que no es una frase mía, pero define muy bien el estado en el que me encuentro; cansado. Cansado de leer noticias negativas en la prensa, de ver injusticias por la tele, de escuchar las mismas mentiras. Cansado de tanta incompetencia, de presenciar como las empresas se aprovechan de los trabajadores, de sentir las historias de familias que no saben cómo van a salir adelante, de tanta corrupción. Cansado de oír palabras como “crisis”, nombres como “Merkel” o discusiones entre izquierdas y derechas. Cansado de una realidad que me rodea, pero “demasiado cansado” como para rendirme, será lo que tiene ser un optimista.
                                          La crisis española desde un punto de vista diferente.
Y en esas estamos, luchando día a día. Reconozco haber perdido alguna batalla pero no la guerra. La búsqueda de curro sigue un proceso que he ralentizado. Tras mirar cientos de ofertas de trabajo relacionadas con Marketing & Ventas (donde pedían español) me decanté por echar sólo 7 CVs en aquellas empresas que realmente me motivaban, ya tendré tiempo de ir bajando el listón. La respuesta como os podéis imaginar es nula. Recuerdo cómo en Dublín en tiempos de bonanza y tras echar 80 CVs me llamaron de 2 sitios, así que tomando ese porcentaje como referencia soy consciente de que me quedan unos cuantos por echar para recibir la primera llamada.
En todo este proceso he de reconocer que mi sueño (por inalcanzable que parezca) es encontrar algo como “experto en posicionamiento en buscadores”. Un tema que me lleva llamando la atención mucho tiempo y del que llevo preparándome otro tanto. He podido comprobar  como en muchas de las ofertas pedían tener el certificado de Google así que decidí presentarme al primer examen el lunes pasado (el segundo lo haré el lunes que viene). ¿El resultado? Ver el vídeo…
                                   Situaciones que sólo me pasan a mí en mitad de un examen
Tras llevar 81 respuestas con la sensación de tener prácticamente todas las respuestas correctas el examen se quedó pillado sin aparentemente poder salir del sistema bajo el que hay que hacer el examen, que te bloquea el ordenador para que no puedas utilizar otras aplicaciones. Tras cerrarlo y dando por hecho que no podría volver a abrirlo, lo intenté en un acto de fe, retomándolo por donde me había quedado, y siendo posible llegar hasta el final y sacar un 96% de aciertos!! Acababa de conseguir la parte de fundamentals de Google!!!
No sólo acababa de ganar una batalla sino que había recuperado la confianza en mí mismo, algo imprescindible en mí para tener éxito. Esa confianza es la que me permite encontrar hueco cuando intento aparcar el coche, la que hacía que me preguntaran los temas que mejor llevaba preparados en la carrera, la que me hace meter o fallar un penalti o la que puede hacer que el responsable de RRHH se decanté por ti en lugar de otro candidato… No sé si recordáis que hace mes y medio más o menos, cuando nos mudamos a esta casa, os explicamos el estado en el que se encontraba el cuarto que habíamos decidido quedarnos. Estaba lleno de mierda, con las paredes sucias y como dice Bea, “más soso que un pie”, no sé cuantos pies habrá probado pero bueno, a lo que vamos… Uno de los objetivos que nos marcamos al quedarnos con esta casa fue hacer de ese cuarto nuestro propio hogar. Pues bien, mes y medio después ya estamos en disposición de mostraros el resultado, que viene a demostrar más de lo mismo; querer es poder. (Las imágenes se las dedico sobre todo a mi madre que insistió en tener pruebas gráficas sobre el proceso de transformación)
                             Resumen de minuto y medio de la transformación de nuestro cuarto.
Tener premios ante los esfuerzos que uno hace es la mejor recompensa y me anima a seguir luchando, terminar de formarme en lo que me gustaría especializarme y en echarle cara a la vida para buscar ese trabajo “deseado” (sin limitarme tanto como para dejar pasar otras oportunidades). Soy de los que piensa que el que algo quiere, algo le cuesta. Cuanto más grande es el reto, mayor el sacrificio. Ya depende de cada uno el luchar por uno mismo o el conformarse con lo fácil. Yo de momento estoy “demasiado cansado” como para rendirme, ¿y tú?