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Despertando

Despertando

Aquí estoy, en el bar de al lado de casa con un ron con coca cola y unos m&m´s, buscando la inspiración y pensando como empezar un post tras 5 meses sin escribiros.

ron

Buscando la inspiración

No es fácil resumir 5 meses en unas líneas, se parece mucho a cuando ves que tus padres te escriben por Whatsapp… se tiran “escribiendo” un buen rato y cuando esperas que le den a enviar y recibir una parrafada… o no te llega nada, o te llega un simple emoticono con un besito y un “buenas noches y buena suerte”. Te quedas un poco descolocado, y con dos dudas existenciales: o les ha robado el móvil Zapatero o alguien tiene que inventar las clases de mecanografía para padres con smartphone. Sea como fuere, así estoy, descolocado.

En los últimos cinco meses han pasado muchas cosas. Volver de Tailandia no fue fácil; saber que puedes vivir en un paraíso por dos duros hace plantearte muchas cosas, y ninguna de ellas está bien vista socialmente. La mayoría de vosotros sabe que volvemos de allí con unos planes muy ilusionantes. Unos planes que nos tendrán entretenidos como mínimo un año más y con una dirección muy clara, lo personal.

awardsjpmorgan

Mejor campaña y equipo de UK!

Mientras tanto, todo sigue mejorando a nivel profesional. A mi me han promocionado como responsable de una nueva división; estaré encargado de crear un nuevo departamento para publicidad en redes sociales, de llevar las relaciones con Google como único partner del Reino Unido además de tener 7 personas a mi cargo. No tengo palabras para explicar la ilusión que me hace este proyecto, aunque quizás la falta de tiempo para simplemente actualizar el blog demuestra algunos de los aspectos que este cambio ha supuesto en nuestro día a día. Por otro lado hemos recibido el premio al mejor departamento de venta programática de Reino Unido y la campaña que yo he llevado para JP.Morgan ha recibido el premio a la mejor campaña de finanzas del país. Qué fácil resulta escribirlo y cuanto trabajo supone conseguirlo… Por su parte, Bea ha terminado el master en Marketing Digital de Google y ha encontrado trabajo en otra agencia de Londres. Lo que está consiguiendo es increíble; cambiar su carrera profesional y pasar de un restaurante a una agencia en 6 meses es impresionante, tan solo hay una persona que parece no ser capaz de valorar lo que supone, ella misma. Aunque yo me encargue de recordárselo cada día, y de mostrarle mi orgullo, a veces pienso que no es suficiente; espero que leer estas líneas le haga replantearse un poco las cosas y dejar de meterse tanta presión a sí misma.

En cuanto a la ciudad, todo sigue igual. Acabamos de renovar el alquiler por dos años y medio más, así que ese es el tiempo que, de momento, nos queda por aquí. Vemos de reojo como el invierno se acerca, las temperaturas bajan, las horas de sol se reducen y los días grises llegan con sus lluvias. No os voy a mentir, me toca los huevos, y mucho. Es el cuarto invierno que vamos a vivir aquí y empieza a cansarme, sobre todo teniendo en cuenta que acabamos de llegar de Málaga y hemos pasado del bañador y las chanclas al jersey y el paraguas.

La calidad de vida es algo que hemos dejado de lado durante mucho tiempo. Nuestro deseo por crecer a nivel profesional y buscar las cosas que no éramos capaces de encontrar en nuestro país, poco a poco, empiezan a pasar a un segundo plano, al menos en nuestra cabeza. Somos conscientes de la situación de España, y parece egoísta el decir que envidio la situación personal de muchos de vosotros, pero como todo en la vida uno quiere lo que no tiene. Siento que vivimos metidos en nuestra burbuja, centrados en nuestros proyectos profesionales a los que le dedicamos toda nuestra atención y no es hasta que nos montamos en el avión cuando desconectamos y nos damos cuenta de que el mundo ahí fuera sigue girando. Es entonces cuando sales por la puerta de llegadas y ves a tus padres, hermana y suegros esperándote, escuchas sus gritos desde lejos, les ves sonreír y levantar los brazos. Es entonces cuando te preguntas, ¿por qué he tardado tanto en bajar?

Atardecer en Conil

Atardecer en Conil

Surfeando con Sandra

Surfeando con Sandra

Por unos días te encuentras algo perdido, los tuyos te dicen que te notan raro, triste. Ni yo sé como me encuentro, quizás es desorientado. Solo intentas procesar todo lo que estás sintiendo, pero tampoco tienes mucho tiempo para analizarlo con detalle. Tienes cita con el dentista, con el digestivo y te tienes que hacer los análisis de sangre antes de volverte. Entre medias vas al registro civil y le enseñas a tu familia ese sitio especial que quieres que conozcan antes de volverte. Aún te queda ir a Mollina para conocer al resto de la familia de Bea que todavía no conoces, al bautizo de la pequeña Paula, a Málaga para conocer al último bebé que nos faltaba por conocer, el enano Rafa, o a la novia de mi primo. Faltan horas en el día para hacer todo lo que quieres hacer, días en la semana para pasar tiempo con los tuyos. Es muy poco tiempo, pero también te das cuenta de que los más pequeños no te reconocen y de que todavía no has podido leer los 250 emails que te llegaron ayer en el trabajo. Pero es entonces cuando saltas de cabeza en la piscina, cuando tu hermana intenta, sin suerte, enseñarte a hacer surf, cuando tus padres te ganan una vez más a las cartas, cuando vuelves a sentir el rugir del motor de tu coche, cuando la pequeña Mariquilla te sonríe tras vacilar a Alberto, cuando tus amigos te castigan el hígado, de forma literal y figurada. Es entonces cuando tu amigo Adri te da unas lecciones de vida, cuando ves a Martín traer de cabeza a sus padres y cuando ves que Juanjo y Sara ya no tienen un pequeño, sino dos. Es entonces cuando recuerdas las mismas historias de siempre con tus colegas copa en mano, cuando te duele la barriga de reírte y la cabeza por la resaca. Es entonces, cuando te das cuenta de que estás vivo y de que lo que realmente te pasa es que echas de menos muchas a tu gente, a tu tierra, y a la calidad de vida de tu país.

La gran quedada

La gran quedada

Pero ya es tarde, estabas consiguiendo explicárselo a tu madre en la mesa camilla del salón cuando ya estás saliendo de casa camino del aeropuerto, mientras tu madre te dice el último adiós por Whatsapp lamentando no poderse haber despedido como le hubiera gustado. Te montas en el avión a la una de la mañana, mirando las fotos que te llevas de recuerdo y tratando de explicarle a Bea lo que has hecho durante la semana y como te sientes, buscando soluciones a algo que sólo nosotros podemos solucionar. Una vez más, no hay mucho tiempo para analizar las cosas con detalle, son las 4 de la mañana y tienes que poner la alarma a las 7.30 para ir a trabajar. Empieza la semana y la burbuja empieza de nuevo a cerrarse, pero antes de que lo haga del todo, decido hacer dos cosas: comprarme los billetes de avión para Navidad, Semana Santa y la última semana de Mayo a Málaga y escribir estas palabras para daros las gracias por despertarme cada vez que bajo… ¡Nos vemos en tres meses amigos, nos vemos en tres meses familia!

Hasta pronto!

Hasta pronto!

Feliz 2015. Gracias 2014.

Feliz 2015. Gracias 2014.

Los días pasan a una velocidad de vértigo y así es como, casi sin darnos cuenta, hemos hecho 3 años en Inglaterra, más tiempo ya del que pasé en Madrid.
Como cada año, me gusta parar mi mundo durante unas horas y analizar lo conseguido en el año que se va, es un ejercicio que me sirve tanto para valorar lo bueno como para aprender de lo malo, y es que, como ya dije en su día, la vorágine del día a día a veces no te permite disfrutar de los éxitos ni ver lo que se te avecina a la vuelta de la esquina, hay que saber levantar la vista a tiempo antes de decidir si es el momento de pisar el acelerador o el freno.
Parecía imposible mejorar lo conseguido en 2013 pero una vez más se han superado mis expectativas. 2014 lo definiría como el año en el que hemos encontramos la “estabilidad” en Inglaterra, una estabilidad que, paradojicamente, sé que será temporal. Sin problemas para manejarnos con el idioma en nuestro día a día y con fuertes conocimientos a nivel laboral que me permiten no sólo asumir con tranquilidad mis responsabilidades en el trabajo, sino seguir creciendo y sentirme valorado, se vive mucho mejor. Es increíble lo fácil que resulta escribir una frase así y lo difícil que ha sido llegar a este punto.
Fue a principios de año cuando decidimos dar el paso de irnos a vivir los dos sólos, decisión que pese a suponer un paso atrás a nivel económico, ha supuesto un paso adelante no sólo en cuanto a nuestra relación, sino también en cuanto a calidad de vida, tranquilidad y felicidad. Pasamos de vivir en una casa a tener un hogar, de pasar tiempo en nuestra habitación a estar tirados en el sofá, de tener una valda en la nevera a una cocina entera para nosotros… No era consciente de cómo una decisión así podría afectar tanto en nuestro día a día. Pese a ser el mismo, los ojos con los que veo Londres ahora son totalmente diferentes, y aunque he disfrutado de todas las etapas, el paso de los años nos pedía un poco de intimidad y de tranquilidad.
Construyendo nuestro hogar
Pero no sólo hemos disfrutado el uno del otro en nuestro nuevo hogar, también hemos aprovechado para descubrir mundo viajando a uno de los países que queríamos conocer desde hace mucho tiempo; Cuba, dónde celebré mi cumpleaños. Hemos pasado tiempo con la familia de sangre (nunca el suficiente), incluyendo sorpresas como la bajada express por el 60 cumpleaños de mi padre, y con la política, con vacaciones incluidas en Canarias para conocer a nuevos miembros. Muchos de vosotros nos habéis visitado, en la lista de 2014 están: mis padres, mi hermana, los padres de Bea. Beita, Juan, Chika y Jaime (Semana Santa). Mi prima Marta y María Luisa también hicieron visita fugaz. Yessi & Antonio (Octubre) y Pablo (Diciembre) – aunque quedáis muchos de vosotros todavía por venir 😉
Navidades en Familia
Hemos entrado en una nueva etapa, la de los 30, que pese a que dicen ser los nuevos 20, biologicamente siguen siendo 30. Las actividades deportivas te cansan, las resacas las sufres mucho más y la toma de decisiones importantes pasan a formar parte de tu día a día. El cuerpo te da señales; pensabas que eras poco flexible o que tenías poco pelo, pero te das cuenta de que hubieras firmado esa situación de por vida. Te duele ver videos de caidas que antes te provocaban la risa, te salen agujetas por ejercicios que antes ni suponían un esfuerzo y te planteas irte a la cama un viernes a la hora a la que antes te planteabas salir de fiesta. No voy a negarlo, los tiempos han cambiado, aunque no por ellos soy menos feliz, ahora valoro otras cosas…
                                         ¿Y tú, que es lo que valoras? ¿Qué te pedirías a los Reyes?
Pero los tiempos no sólo cambian para ti, sino para todos los que te rodean. A pesar de la distancia, compartimos con vosotros los cambios en vuestras vidas, grandes y pequeños; se han producido enlaces, embarazos y nacimientos pero también pérdidas, operaciones y adversidades. El no poder estar ahí para daros un abrazo, invitaros a una cerveza, sacaros una sonrisa o simplemente daros un pequeño empujón cuando hace falta, es algo que duele, algo que parece distanciarnos, aunque, en momentos como este en los que levantas la vista y das un paso atrás, te das cuenta de que, por mucho que pase el tiempo, por muchos kilómetros que nos separen, ambos sabemos que un wasapillo, un skype o un vuelo de ryanair, sirven para demostrar que estos lazos no entienden de distancias. No lo voy a negar, se echa de menos el poder arreglar el mundo cerveza en mano un Lunes cualquiera por la noche, o el dar un paseo y ver como el mismo colgao que antes hacia el polla en la playa ahora hace un castillo de arena con su niño…
                                               Los tiempos han cambiado, nosotros algo también…
A 2015 sólo le pediré una cosa, salud. Porque si tienes salud, tienes todo lo que necesitas para seguir luchando por tus sueños, ya depende de lo fuerte que sueñes y de lo mucho que te esfuerces, y eso amigo, es tu responsabilidad. Sé responsible, sé soñador. Quién sabe, igual luchando puedes ganar una Liga, o hacer casi historia con tu primera Champions League. Igual hasta puede volver tu ídolo al Atleti. ¿Lo mejor de todo? Que soñar es gratis, un plus en tiempos de crisis. Feliz 2015 amigos. Feliz 2015 familia.
Feliz 2015!
Echando raíces

Echando raíces

Releo los post sobre las bajadas a España y se repite la misma historia… se produce un intento de ver a todos y aunque se medio consigue, nunca estoy todo el tiempo que me hubiera gustado. Juntar grupos de 20 está genial porque rememoras viejos tiempos, pero no te permite entrar mucho en detalle. Estamos además en una etapa de nuestras vidas en la que hay muchas noticias importantes: unos se prometen, otras se quedan embarazadas, otros se plantean irse al extranjero… no son cosas que se puedan resumir en dos minutos, lo cual me genera frustración, me da pena perderme esas cosas, distanciarme. El estar lejos no me permite ver la evolución de esos cambios como a mi me gustaría, pero el juntarnos durante tan poco tiempo tampoco me quita esa espina. He asumido que no hay mucho que pueda hacer al respecto. No es que sea un tío popular, pero el conocer tanta gente de grupos diferentes… complica las cosas… así que una vez más, toca volverse con ese sentimiento contrariado de bajar para ver a mi gente, e irme pensando que no fue suficiente… ¡A ver si os animáis y hacéis más visitas!
 
Visita sorpresa del Pricu!
Los que me conocéis, sabéis que este tipo de vacaciones las intento centrar en mi familia, y es que un par de semanas al año juntos saben a muy poco. No hace falta hacer demasiado para estar agusto y sentir como si el tiempo no hubiera pasado: celebraciones en familia, mañanas tranquilas en la piscina, partidas de ping-pong con mi padre, volver a casa para comer todos juntos, dejar el salón mojado por el bañador que gotea y las huellas de pie descalzo, despertarme de la siesta y dar un achuchón a tu madre en el sofá, cenas de pescaito en la playa y charlas interminables sobre todo, y sobre nada. Mis padres a veces se creen que me aburro, incluso me obligan a salir de casa, pero no saben lo que disfruto de esos pequeños momentos…
Muchas cosas que celebrar con la familia!
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Mención aparte merece mi hermana. El segundo fin de semana lo reservé para ella. Siempre que nos vemos, me prepara una serie de planes sorpresa que tengo que cumplir, sino me tacha de aburrido de mierda y me acusa de amargarle las vacaciones. El año pasado me obligó a hacer parascending, esta vez me ha llevado al Aquapark, hecho que me devolvió grandes memorias de la infancia ¿Lo mejor de todo? la atracción del “Puleva”; un tobogán de mierda en el que por alguna razón inexplicable yo cojo más velocidad que en el Kamikaze… Mi hermana siempre me recibe abajo para ser testigo del aterrizaje; mientras los demás han de empujarse con las manos para caer al agua, yo me se salgo del circuito y vuelo unos tres metros hasta caer de forma estratégica de nuevo en el tobogán, lo cual me coloca las vértebras en su sitio… de esa manera me ahorro la visita al fisio y amortizo el precio de la entrada (26€). Hasta debajo del agua se escuchaban las risas de Sandra y el murmullo de los allí presentes, una delicia. Es cierto que presumo de la relación que mantengo con mi hermana, tampoco os voy a engañar, es rara como ella sola, no hablamos mucho a lo largo del año, pero tampoco hace falta, supongo que nos queremos. El año que viene nos hemos prometido mutuamente hacer un curso de surf, ¡ya cuento los días que faltan!

Con la terremoto de mi hermana
Por muy bien que se viva en Málaga, cada vez que bajo me doy más cuenta de lo díficil que veo el poder volver a vivir ahí, no porque no quiera, si no porque es complicado. Nuestra amiga Maca (por cierto que niño más bonito tienes!) nos dijo una cosa que me dio que pensar… “igual os queda en Londres mucho más de lo que realmente pensáis que os queda”. Creo que dio en la clave. La situación que tenemos en Londres se ha estabilizado mucho, nos permite crecer profesionalmente, sentirnos realizados y disfrutar del día a día. Nos faltan cosas, mejor dicho, personas, pero es que de volvernos a España doy por hecho que acabaríamos en Madrid, por lo que estaríamos casi en las mismas, sin vosotros, sin la gente que hace de una ciudad algo especial. Entre Madrid y Londres, me quedo con Londres. Uno, al irse al extranjero siempre piensa que es algo temporal… la de gente que conozco que vinieron para un mes… al final el tiempo pasa, y uno se hace a esto, echa raices, y hasta acaba enamorándose de una ciudad que al principio detestaba. Creo que he llegado al punto en el que me planteo seriamente hacer mi vida aquí, sin pensar en que en algún día volveré, no se sabe que es lo que pasará, ni aún cuando se planean las cosas, pero la sensación de temporalidad con la que vivía, no me dejaba tomar decisiones con claridad.
                                          Queramos o no, todos nos hacemos grandes…
En cuanto al trabajo, hay algunas novedades desde la última vez que nos vimos, ¡me han promocionado! Este se trata del segundo cambio desde que empecé hace más de año y medio en Periscopix, así que como os podéis imaginar, ando bastante contento. El ambiente sigue siendo genial: el otro día sin ir más lejos salimos de despedida de soltero. Hacía tiempo que no me la cogía tan grande… hasta el punto que se me bloqueó la tarjeta de débito al intentar introducir el PIN del móvil tres veces (mamá, nuestro pacto sigue en pie, cuando dejes de fumar, dejaré de beber!)
Dónde esta Wally?
Con los Power Rangers

En este estado de euforia, encaro una semana más corta de lo habitual,  y es que el viernos nos vamos para Las Palmas. Allí nos juntaremos con la familia de Bea (a la que todavía no conozco) para disfrutar de la última semana de vacaciones, con la que esperamos cerrar uno de los mejores veranos de mi vida.

Enorme final de año

Enorme final de año

Soy de esa clase de personas que disfruta las vacaciones desde que las marca en el calendario, aunque no tenga los billetes comprados. Me sirve para tener pequeñas metas a corto / medio plazo haciendo que lleve el día a día con más ilusión. Con esa filosofía llevábamos intentando organizar las vacaciones de 2013 desde prácticamente Abril, recuerdo como en Semana Santa teníamos ya todo el calendario marcado, pero el cambio de trabajo de Bea supuso un cambio en todas las vacaciones y de nuevo esa incertidumbre de si tendríamos vacaciones en Navidad o no.

A medida que se acercaba el final de año empezaron a surgir planes que nos iban llenando de energía; Juanjo y Sara reservaron sus billetes para visitarnos en el puente del Pilar, Carlos y Sacha hicieron lo propio para dos semanas antes y mi hermana decidió pasar las Navidades en Londres con nosotros; sin duda el final de año prometía. Mientras tanto, Bea seguía esperando que le confirmaran cuando podría cogerse las más de dos semanas libres que aún le quedaban de vacaciones.

Como dos niños chicos, lo primero que hicimos cuando se las confirmaron fue meternos en skyscanner para ver algunos de los destinos que tenemos marcados en nuestra lista de “futuros viajes”. Como casi siempre, Ryanair eligió destino por nosotros unas semanas antes: Roma. He de reconocer que me estoy haciendo mayor, porque cada vez me molesta más viajar con Ryanair, sin embargo sigo siendo más rata que viejo, ya que sigo sin contemplar seriamente volar con otras compañías más caras.

En el Coliseum. Máximo! Máximo! Máximo!  

Italia es un país que todos vosotros conoceréis si habéis terminado Bachiller. Casi todos los institutos se iban ahí de viaje de fin de estudios, y no digo todos porque con el mío nos llevaron a Galicia, a comer mejillones y ver llover. Desde entonces no he vuelto a comer mejillones, desgraciadamente si que he vuelvo a ver llover, y mucho.


Nos pillamos un estudio a través de Airbnb, a 5 minutos andando del Coliseum. Nos estamos aficionando bastante a pillarnos alojamiento a través de esta página, nos permite ahorrarnos pasta sin bajar la calidad de nuestra estancia. En este caso el estudio, pese a ser pequeño, tenía todo lo que necesitábamos; una zona céntrica pero tranquila con cocina, TV, radio (clave para todo estancia) (?)…

Llegamos a eso de la 1 de la tarde, para ello habíamos tenido que levantarnos a las 5.30 de la mañana (esto de viajar en avión se me hace cada vez más coñazo). El primer día lo teníamos destinados para hacer una ruta de reconocimiento. Una vez nos pusimos a andar parecía que no había mañana; nos recorrimos media Roma en 8 horas (me la esperaba más grande!). Los pies nos echaban fuego y las rodillas chirriaban más que la puerta de casa, no quiero ni pensar la vejez que me espera. 

Vistas de la Plaza de San Pedro

Dicen que es bastante romántico pasear por Roma, vas descubriendo monumentos imperiales que vas dejando a tu paso, encuentras restaurantes con velas que te invitan a degustar un buen plato de pasta, escuchas el agua de la fontana de Trevi desde la lejanía, plasmas en tu cámara estampas como el Coliseum, la plaza de San Pedro o la de Venecia, vives los que tus antepasados vivieron mientras escuchas la audioguía… todo es bonito y la sensación de estar de vacaciones lo hace todavía más especial… Con todo este telón de fondo ya se encargó Bea de devolverme a la realidad. Seguíamos paseando a la vera del río, cuando nos dimos cuenta de que los italianos empezaban a sacar un paraguas, sin embargo, no llovía… ni parecía que lo fuera hacer de forma inmediata… Seguimos paseando con el cantar de los pájaros que cada vez se hacía más fuerte… en seguida y como por arte de magia, empezó a caer algo del cielo… pero no… no era lluvia… eran pájaros con diarrea y buena puntería, que claro… a quién iban a dar… pues a la chorla de Bea. Tras un momento así, lo único que pude hacer fue descojonarme, aplaudir al pájaro y sacar un clinex para limpiarle la cabeza mientras ella gritaba de asco. 


Tras vivir aquello no necesité ver nada más de Roma, había sido el viaje perfecto. Nos volvimos tristes por dejar esas sensaciones atrás y tener que volver al trabajo, pero contentos por las visitas y planes que nos esperaban.

Así fue como llegaron Carlos & Sacha; dos personajes que venían con una botella de ron bajo el brazo y que no venían precisamente a hacer turismo. Era la primera vez que Carlos estaba en Londres, pero eso daba igual. Lo primero que hicimos cuando nos reencontramos fue comprar unas cervezas y montar una fiesta en el piso que acabó con mis dos compañeras de piso potando, con nosotros jugando al limbo con la escoba de barrer, bailando break dance en el salón y haciendo volteretas en el sofá; todo un clásico. A Avril no la recuperamos hasta el Lunes jaja. 

Así dejamos a mis compis: KO

El sábado Carlos me dejó enseñarle Candem por la mañana, pero a las 18 ya me estaba mandando a casa para poder estar a las 20 de nuevo de cervezas. Salimos por la zona de Shoreditch y es la única vez desde que me vine a Inglaterra en la que volví a casa a las 4 y media de la mañana. No sé si es triste o motivo de orgullo, pero la verdad que era algo que necesitaba; bailar, colocarme, hablar de fútbol y arreglar el mundo. El domingo ya era el último día así que lo aprovechamos para ver cosas imprescindibles como el London Eye o el Big Ben. Carlos reconoció que no quería ver más cosas para así tener que subir a verme más veces jaja, eso sí que es una visita 😉

Con Juajo & Sara 😉

Tras su marcha no hubo mucho tiempo para lamentaciones, dos días más tarde aterrizaron Sara & Juanjo. Ellos ya habían estado en Londres así que no recorrimos las rutas clásicas que ya conocían. Aprovecharon nuestras jornadas laborales para recorrer sus lugares favoritos en nuestra ausencia pero disfrutamos de ellos y de profundas conversaciones durante el fin de semana. La anécdota del viaje la protagonizó Sara, que en su segundo día se pegó un guarrazo de leyenda. Yago Lamela, que coincidió por la zona, debió ver potencial en ella y le ofreció entrar en el equipo de salgo de longitud siempre y cuando trabajara en el aterrizaje, al parecer caer con la boca no es recomendable… la pobre se volvió con 5 puntos en el labio, pero eso sí, se le quedó un labio super sexy que ni Angelina. Dejaron Londres con unas ganas locas de juntarse con Sergio Jr y sabiendo que nos juntaríamos en dos semanas lo cual hace todo más llevadero. 


Sara Lamela en el equipo Olímpico

Quedaban 10 días para la última visita del año, mi hermana. Por un lado estaba deseando que pasara el tiempo, por otro lado ese era el plazo que tenía para cumplir todos los objetivos del trimestre y preparar todas las reuniones a modo de evaluación de 2013 con mis clientes. He de reconocer que ha sido bastante intenso (demasiado!) y que he estado más nervioso que Melendi en un avión pero todo acabó con final feliz, clientes contentos, jefes contentos, Sergio contento.


La mayoría de las empresas inglesas tienen la costumbre de hacer un par de balances al año con los resultados de la empresa. Es increíble ver los porcentajes de crecimiento y el ratio de contratación. Uno siente orgullo de ser partícipe de tanto éxito y se agradece la transparencia de los jefes a la hora de compartir tanta información, desde luego, hay cosas que se podrían llevar a España.


De fiesta con mi jefa y mi ex-jefa

A modo de cierre, Periscopix organizó la fiesta de Navidad en un barco donde recorrimos el Támesis de noche, cenamos como cerdos, nos dimos los regalos del amigo invisible, jugamos al póker y a la ruleta y cómo no, nos emborrachamos. Ir a trabajar al día siguiente no fue tan divertido por cierto. Sólo un inciso; soy un puto máquina a la ruleta. Tenía una táctica un poco agresiva: all in. Quería dejar de jugar para poder empezar a bailar y para ello tenía que perder mis fichas así que apostaba todas al rojo, y claro, salía rojo. Entonces apostaba todas al negro, y claro, salía negro. Así duplicaba mis ingresos y mi avaricia crecía proporcionalmente. Supongo que el no tener que haber pagado por jugar ayudó al gallito que llevo dentro pero sí, quiero ir al casino a ver qué pasa…


Y así fue como llegó el 20 de Diciembre, fecha en la que aterrizaba Sandra Noel; con croquetas, varias patas de cordero, turrones, polvorones, jamoncito, espárragos (?), gulas, piquitos, queso, etc etc.. vaya que nos trajo la cena de Navidad y provisiones para la tercera guerra mundial. Dada su generosidad y puesto que posee el récord de visitas (está trabajando duro para mantenerlo), le ofrecimos como premio el cuarto de Avril (que se iba a Irlanda). Hemos hecho algo de turismo bajo unas condiciones meteorológicas bastante adversas, hemos disfrutado del ambiente Navideño de Londres, hemos comprado cosas en mercadillos, hemos vuelto a nuestra infancia en Winter Wonderland dónde intentamos conseguir muñequitos de forma fallida, viendo el sorteo de Navidad desde la cama o haciendo la lista de Reyes y propósitos de año nuevo juntos… Hemos tomado cervecitas en bares ingleses, hemos pasado la Nochebuena juntos tras varios años separados pero sobre todo hemos descansado, visto películas Navideñas y hemos ido de compras… todos los días…

Los regalos de Sandra
Sandra de turismo

















Sin casi darnos cuenta, se acabó su primera semana de vacaciones y empezaron las nuestras. Es una mezcla de sensaciones, algo triste que acompaña a algo alegre, algo amargo que acompaña a algo ilusionante. El año pasado no pude estar con los míos, con vosotros, en unas fechas hechas para estar en familia. Miro atrás y todavía recuerdo ese vacío, como nos tomamos las uvas por Skype con mi familia, cómo vimos la cabalgata por Internet y cómo abrimos los regalos sabiendo que ninguna caja envuelta contendría algo tan valioso como el simple hecho de compartirlo físicamente con vosotros.



Hazte extranjero

Me siento afortunado de poder vivir un año más esa sensación, y aquí me tenéis, en el avión, camino de casa, reflexionando y compartiendo una vez más todo con vosotros, con una sonrisa de oreja a oreja y unas ganas de aterrizar y daros un abrazo que no puedo con ellas. ¡Nos vemos el año que viene, dentro de nada!
 
Inglaterra: Año 2

Inglaterra: Año 2

Hace ya dos años que me vine a Inglaterra, así de primeras parece un mundo, analizando parece que fue ayer. He pasado ya aquí más tiempo del que estuve en Irlanda y estoy cerca de igualar el que estuve en Madrid, da miedo ver lo rápido que pasan los años.

Cada aniversario me gusta hacer balance de todo lo que me ha ocurrido. La vorágine del día a día no te permite analizar lo mucho que cambian las cosas, los logros que vas consiguiendo, los miedos que vas superando, los fallos que vas cometiendo… He necesitado releer el post de mi primer aniversario, y ya de paso unos cuantos más para refrescarme la memoria. Aunque me considero la misma persona que antes, mi vida ha dado un giro de 180 grados, he evolucionado.

Me gusta analizar como me gustaría verme en un año, me ayuda a plantearme objetivos, a dibujar una ruta. La idea era clara; encontrar un trabajo relacionado con Google que me permitiera sentirme realizado, pero reconozco que ni en el mejor de mis sueños podía imaginar haber conseguido todo lo conseguido este último año, a nivel personal y a nivel profesional. Hace exactamente un año estaba buscando piso en Londres con prácticamente una mano delante y otra detrás. El paro se había acabado y necesité solicitar la ayuda de 70 libras semanales para seguir adelante sin ayudas familiares. Londres no me gustaba como ciudad para vivir, todo era estrés e incertidumbre. El miedo al fracaso, a caer al vacío, se palpaba.

                                                         Dibujando mi ruta

A nivel personal hemos encontramos una habitación “vacía” que hicimos nuestra. Hemos compartido piso durante otro año con gente inglesa que nos ha permitido seguir mejorando el idioma. Hemos creado una atmósfera que ha transformado compañeros de piso en amigos (hecho que tiene más valor todavía en una ciudad como Londres). Hemos podido seguir conociendo mundo con pequeñas escapadas por Europa. Me sigo sintiendo cerca de los nuestros gracias a las llamadas diarias por Skype y a nuestras bajadas a Málaga. Hemos presenciado como Laura se unía a nuestra aventura, como Alberto & María se casaban, como Sergio Jr crece por días o como Fali & Maca esperan también agrandar la familia. Hemos recibido visitas de amigos y familiares que nos han llenado de energía; da gusto ver como a los tuyos les van bien las cosas. Los que me conocéis sabéis que nunca me ha gustado presumir de relación pero es justo decir que me siento súper afortunado de estar con quien estoy, de tener la estabilidad que tenemos y de que el día a día no sea más que una demostración de que ya no hay vuelta atrás: ¡me ha comprado y no se aceptan devoluciones!

Un único destino!

A nivel profesional, me he sacado todos los exámenes de Google AdWords y de DoubleClick. He encontrado un pedazo de trabajo en Periscopix, la agencia independiente más grande de UK, que me ha dado la oportunidad no sólo de cambiar mi rama profesional (cosa que veía complicado ya a mis 28 años) si no de tener una proyección en un nuevo departamento que me ilusiona. Yo fui el trabajador número 44, a día de hoy ya somos 70, y en 18 meses estaremos en una oficina 6 veces más grande que la que tenemos ahora… Si hace un año me hubieran dicho que asistiría a cursos mensuales en las oficinas de Google o que tendría que llevar las campañas de clientes como Wall Street Journal o JP Morgan está claro que me habría dado un ataque de risa. Es cierto que todo queda muy bonito por aquí, los agobios y malos ratos ya los he compartido con vosotros en otros posts y los intento llevar por dentro, aunque se suelen exteriorizar en forma de orzuelos, tortícolis, lumbagos, visitas al baño los domingos por la noche o subidas de tensión. Lo cierto es que el trabajo me ha permitido tener esa estabilidad económica de la que carecía, esa satisfacción personal que añoraba y me ha permitido empezar a recuperar esos ahorros que había invertido en formación durante el año pasado.

En las oficinas de Google 🙂

Mentiría si no dijera que echo de menos todo lo que tengo en España, o que no me he planteado volver en algún momento de bajón (especialmente cada vez que os veo). Es curioso comprobar como la misma gente que me tachaba de loco cuando dejé todo por venirme aquí me tacha de loco ahora si planteo la vuelta. Vine aquí con la ilusión de conseguir muchas de las cosas que ya he conseguido, pero sigo pensando que todavía quedan otras muchas por conseguir. El miedo que tengo es que no sé si llegará el día en el que piense que “es el momento de volver”,  o lo que es peor, encontrar ese momento pero comprobar que el mercado laboral no nos lo permite. Quiero pensar que todos estos sacrificios tendrán su recompensa en un futuro, pero sólo el futuro lo sabrá. En unos años, volveré a meterme en el blog para ver mis balances de años anteriores, espero poder comprobar entonces lo mismo que he comprobado hoy, que todas las incógnitas se han resuelto y que todos los sueños y proyectos se han cumplido.

Segundo año en Inglaterra, esta vez en Londres!

Para terminar el balance, me he me dado cuenta de una última cosa este año. Soy consciente de que vivo preocupado por cosas que finalmente nunca suceden, que podría evitarme muchos sufrimientos. Intento mirar más allá de lo que debería. He de aprender la lección de vivir el día a día y disfrutar de las cosas sin preocuparme tanto del “qué pasará”. Es cuando la vida nos da sustos y avisos cuando lo veo claro, lamentablemente todo vuelve a nublarse con el paso del tiempo, de nuevo sumergido en los planes de futuro sin importarme tanto el presente. Espero que esta vez aprenda la lección; no quiero que tenga que llegar el futuro para darme cuenta de lo feliz que era en el pasado.

Tierra a la vista

Tierra a la vista

A medida que voy cumpliendo años me da la sensación de que el tiempo cada vez pasa más deprisa. Supongo que será porque cada vez he vivido más cosas, y la noción del tiempo ha cambiado. Los 3 meses de verano que se me hacían eternos cuando estaba en el colegio están a punto de pasar como si nada a mis 29.
Celebrando mi vejez
Es curioso eso de ir haciéndote mayor, la mañana en la que te despiertas un año más viejo piensas totalmente diferente al día anterior, todo lo que era blanco pasa a ser negro, y las dudas que tenías las has resuelto en cuestión de segundos, te vuelves más sabio, más seguro… o más bien no…. más bien sigues siendo exactamente igual que el día anterior, sigues pensando lo mismo que pensabas antes de acostarte y teniendo las mismas dudas, no has notado ningún cambio, sin embargo, es cuando amplias la franja del tiempo en la que te auto comparas cuando te das cuenta que sí que has cambiado, y además un huevo.
Hacerse mayor

No hace falta renovar el carnet de conducir para darse cuenta de que ya no eres ese niño con espinillas que tenía ganas de comerse el mundo. Los problemas que te hacían llorar de pequeño te hacen reír ahora y echas de menos los agobios que antes te provocaban ansiedad. Las salidas hasta las 7 de la mañana las puedes hacer, pero no 3 días por semana, y mejor no mencionar los plazos de recuperación. El cerebro te levanta un sábado a las 8.30 de la mañana con la idea de aprovechar el día, y ya no puedes darte la vuelta, cerrar los ojos y levantarte a la hora de comer… ahora el cuerpo hasta te lleva al supermercado para comprar pan si no tienes en casa para poder desayunar esas tostadas con aceite. Tu paladar empieza a aceptar el salmón, el guacamole y el marisco, encontrando sabroso esos sabores que antes te daban asco y suaves esas texturas que antes te provocaban escalofríos. Has dejado de saberte el nombre de todas las hamburguesas del Mc Donald, te cansas cuando haces más de 20 minutos de deporte y notas dolores en tus articulaciones al día siguiente si has jugado al fútbol más de dos horas. Intentas hacer la digestión sin que nadie te lo diga y te echas crema antes de ir a la playa (sí, me hecho crema aunque me siga quemando y no, no es Nivea). Tardas en encontrar el 1984 rellenando un formulario online, no te crees que la mayoría de tus compañeros de trabajo hayan nacido alrededor de los 90, has cerrado tu cuenta de Tuenti y las fotos del Facebook están llenas de bebés y bodas en vez de fiestas y desfases. Aprecias muchas cosas que antes pasaban desapercibidas, echas de menos cosas que antes te aburrían, darías lo que fuera por comer un domingo con tus padres y eso sí, sólo cambiando las pipas por unas cervezas puedes seguir disfrutando durante horas en un banquito con tus colegas para hablar de fútbol, tías y arreglar los problemas del mundo.

                                                        Esos reencuentros con los tuyos…
Otro cumple en la distancia
Pues sí, van pasando los años y veo como los últimos seis los he hecho lejos de los míos, lo cual da más nostalgia todavía. Te das cuenta con el tiempo de que cada uno escoge su camino, que es complicado mantener las relaciones como a uno le gustaría y que los cambios que he explicado antes (más los importantes) los sufrimos cada uno de nosotros, haciendo complicado que en los reencuentros todos nos encontremos como cuando en su día nos dejamos. He comentado en varias ocasiones que mi blog es una manera no sólo de recordar esta experiencia que estoy viviendo, si no de acercarme y compartir de alguna manera esos cambios con la gente que tengo lejos para acercarnos un poquito más. Han pasado varias semanas desde la última vez que escribí y como os podéis imaginar muchas cosas han pasado como para poder resumirlas en 4 párrafos.
Carrera de lazos
Weekend Away – Periscopix
Las cosas en el trabajo siguen genial, hoy mismo hace 6 meses desde que empecé a currar y la verdad que cada vez me siento más afortunado pese al agobio y la carga de trabajo a la que me tengo que enfrentar cada día. No creo que encontrara palabras para explicar lo que puedo sentir, ni habiendo vivido la experiencia de Dublín podría imaginarme lo que supone trabajar de lo tuyo en otro idioma, sigo esperando que llegue ese momento en el que uno mira para atrás y se ríe pero por otro lado confío en que esta experiencia me haga más fuerte y me permita afrontar el futuro con más confianza y fuerza. Fuera de la oficina tenemos varios eventos sociales pagados por la empresa para fomentar las relaciones entre los trabajadores. Hace unas semanas tuvo lugar la excursión que organiza cada año la empresa a modo de “teambuilding”. Los ya 55 trabajadores que formamos parte de la misma fuimos de viernes a domingo, junto con nuestras parejas, a un pedazo de hotel en Guildford. La agenda estaba claramente definida desde el principio con constantes pruebas, juegos y actividades que nos mantuvieron ocupados las 24 horas del día. Nos dedicamos a comer, reír e intentar seguir el ritmo marcado por los animadores. La verdad que fue una experiencia inolvidable llena de anécdotas que lo único que hicieron fue fortalecer las relaciones entre unos y otros y para reafirmar que los deportes no son el fuerte de Bea jajaja. La pobre sufrió uno de esos momentos de “Tierra trágame”… os pongo en situación: Carrera de relevos, 8 miembros por equipo, Bea la primera en recoger el testigo. Bea parece nerviosa así que me acerco y le digo que no se preocupe, que simplemente corra lo más rápido que pueda pero tranquila, sin caerse. Está todo preparado. Suena el silbato y nuestro primer miembro hace los 50 metros a una velocidad endemoniada, Bea lo ve venir y se prepara para coger el testigo algo acojonada por el bicho que se le acerca cual búfalo en mitad de una estampida. Aún así se las apaña para coger el testigo pero empieza la carrera dubitativa, parece haber perdido el equilibrio en el segundo paso, en el cuarto parece haberlo recuperado…. pero en el sexto me di cuenta de que no… la vi caer a cámara lenta sin poder hacer nada para evitar el desastre… me temí que se quedara en el suelo convaleciente o cavando para esconderse de los 100 espectadores que podía haber en las gradas… pues nada, se levantó y siguió corriendo. Al fin y al cabo de eso se trata, de levantarse cuando uno cae 😉
                                          El camino del éxito. Altamente recomendado
Cumple con mis compis de piso
Las cosas en el piso también siguen como siempre, bueno, ahora tenemos una nueva inquilina, la hermana de Becky que se acaba de mudar a Londres y está compartiendo habitación con ella así que sí, estoy compartiendo piso con 4 tías y sí, sigo vivo, lo cual me convierte en un tío más respetado que Frank de la Jungla y Mac Gyver juntos. La relación con ellas es muy buena, nos tiramos horas hablando en la cocina y en el salón lo cual no es muy común en Londres por lo que nos cuentan el resto de compañeros. Aun así hay muchas cosas que se echan en falta, lógicamente esto no es lo mismo que vivir con tus amigos como en la etapa de Dublín, no salimos de fiesta con ellas, ni te encuentras las cosas recogidas cómo las habías dejado cuando saliste por la puerta como cuando vivía sólo en Madrid. Vivir en pareja y compartir piso con más gente también tiene sus pegas y plantearte vivir en un piso los dos solos entra en conflicto con los precios prohibitivos de Londres. El dilema de “ahorrar” versus “calidad de vida” es el día a día. Igual mudarnos todos a una casa más grande, más bonita con un baño en nuestra habitación y un jardincito puede ser una solución… de todos modos nada de eso pasará a corto plazo así que ya os mantendré informados.
Mis problemas de espalda parece que tampoco es algo que vaya a cambiar con la edad. Pese a haber dejado la piscina, el gimnasio, casi no jugar al fútbol y andar al trabajo todos los días otra tortícolis me dejó fulminado hace un mes. El poder trabajar desde casa es sin duda una ventaja pero está claro que con 29 no puedo seguir así y no tomar medidas. Tuve que ir al médico que me dio cita para un fisio (aquí las listas de espera vienen a ser como en España, hasta el 3 de Octubre nada). Así que lo hablé con uno de mis directores y me dieron la oportunidad de ir a un fisio que hay al lado de la empresa y que me está haciendo un tratamiento a gastos pagados… igual que en España vaya… Tras varias sesiones parece que iba a mejor, pero la semana pasada otra tortícolis… lo que os digo… esto empieza a ser ridículo… El fisio me recomendó volver a ir al médico y pedir cita con un traumatólogo ya que parece que es algo que él no va a poder corregir con unas pocas sesiones… en esas estoy… Me he perdido dos partidos contra Yahoo por culpa del cuello pero espero poder reaparecer pronto y sacar la magia que espero todavía llevar dentro jaja.
Tierra a la vista
Familia, salud, trabajo, amigos… son los cuatro pilares en torno a lo que gira m vida, y ya me va haciendo falta un poquito de vosotros para recargar las pilas. Las vacaciones están literalmente a la vuelta de la esquina, tengo muchas ganas de reencontrarme con todos y alimentar aspectos de mi vida que se están vaciando. A veces uno se centra demasiado en unos aspectos olvidando que el equilibrio es lo que te mantiene vivo en la batalla. A casi un mes de poder bajarme temporalmente del barco ya puedo decir “Tierra a la vista”.
                                                                ¿Quién gana la batalla?