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Siargao, nuestra isla favorita

Siargao, nuestra isla favorita

Fuimos a Siargao casi por casualidad, aunque en realidad creo que fue más bien la causalidad. Habíamos leído maravillas de la isla, pero no fue hasta que nos enteramos de que nuestra amiga Sandra se dirigía a la isla, unido a los problemas de la zona de Bohol, hasta que nos decidimos. Siargao se convertiría en mi zona favorita de todo lo que vi en Filipinas.

Se trata de una pequeña isla al este de Filipinas, que todavía hoy es virgen pero que no le queda mucho para dejar de serlo, y es que acaban de abrir vuelos desde Cebú y Manila, por lo que tiene bastante probabilidades de convertirse en la nueva Boracay.

Pese a ser especialmente conocida por el surf y su Cloud 9, lo cierto es que Siargao tiene muchísimo más que ofrecer: 4,000 héctareas de manglares, lagunas de ensueño, playas secretas y sobre todo su gente.

A pesar de la oferta hotelera en la isla, empieza a haber momentos en los que se ve superada por la demanda, al menos en época de temporada alta. Nuestra amiga Sandra se vio sin la posibilidad de hacer una reserva por Internet el día antes al estar todo completo y tuvo que buscarse la vida ya desde la isla. Con esa situación, Bea y yo decidimos evitar riesgos y pillarnos toda la semana en unos apartamentos frente a la playa en los que estuvimos la mar de agusto.

Siargao está compuesta por 3 zonas principales: Del Carmen (dónde se encuentra el aeropuerto y el puerto desde donde se puede visitar la famosa Sugba Lagoon) , Pacífico (con preciosas playas y cerca de la famosa piedra) y General Luna (zona que acoge a la mayoría aunque todavía escasos turistas y famosa por sus playas para surfear). Esta última zona es donde se encontraba nuestro alojamiento.

Nada más aterrizar en el pequeño aeropuerto te das cuenta de que todo va a tener el mismo encanto. Por 300PHP, una furgoneta te lleva al hotel, y fue en esa furgoneta donde conocimos a la primera pareja del viaje: Alfredo y Ari. Unos figuras a los que les ha pasado de todo durante sus 3 semanas en Filipinas y que fueron capaces de hacernos llorar de risa en más de una ocasión. Durante el trayecto, te das cuenta de que Siargao tiene tan sólo una carretera que une las principales zonas mencionadas anteriormente. No hay taxis, no hay triciclos, no hay bicis de alquiler… si quieres salir del hotel, no te queda otra que alquilar una moto.

Tras analizar la situación, y pese a tener a mis padres presentes en todo momento, no nos quedó otra que alquilarnos la nuestra: 350PHP al día. Como si de magia se tratara, arranqué la moto por primera vez y ahí me vi, cómo cuando tenía 16 años y recorría todas las calles de Torremolinos con mi NRG: la sensación de libertad, la camiseta de tirantes y la sonrisa habían vuelto.

Alquilar la moto fue lo mejor que pudimos hacer, porque el 50% del encanto de la isla radica en lo que puedes ver mientras conduces. Es cuando puedes comprobar como los niños son capaces de domar a los búfalos, como los mayores lideran las labores del arado, las mujeres tienden la ropa en el quitamiedos de la carretera o secan el arroz en lo alto de alfombras que colocan en el caliente asfalto, los gallos de pelea esperan su turno enjaulados en el inexistente arcén. Es conduciendo cuando descubres que les pueden faltar muchas cosas pero no canastas de baloncesto donde los niños juegan a todas horas. Las gasolineras destacan por su ausencia, encontrando en cambio puestos diambulantes dónde la pregunta no es súper o diésel, sino coca-cola o Pepsi. Puede ser peligroso conducir porque los paisajes verdes, las palmeras y los bosques infinitos te hipnotizan. El olor a coco quemado, proveniente de numerosas barbacoas callejeras despiertan tu plano olfato y el incontable número de perros callejeros te mantienen siempre alerta.

Road to happiness! #Siargao #magpupungko #kiennoarriesganogana #dia17

Así que descubrimos la isla con nuestra Yamaha de 125cc, que la verdad, arrancaba cuando quería. Fue tal el vacile que hasta los locales se dieron cuenta de que la moto arrancaba con todos menos conmigo. Daba igual que tirara de botón o de patilla. Con o sin carrerilla. Le dedicaba hasta unas palabras le suplicaba… todo era en vano. Hasta que no llegara David e hiciera el movimiento mágico canario, la moto no rugía. No fue hasta el día antes de que se fueran cuando conseguí aprender su movimiento mágico, hecho que nos dio toda la tranquilidad del mundo!

Dicen que los viajes lo definen las experiencias personales, y estoy convencido de que las aventuras que compartimos con Sandra y David, sus amigos (y ya nuestros) Adri y Scott, sus vecinos (y ya compis de aventuras) Carlos y Cristina y la pareja de la furgoneta Alfredo y Ari, han sido clave para que nos enamoremos de Siargao. Como si de una pandilla de moteros quinceañeros se tratara ahí estábamos todos, de un lado para otro para comer, para cenar, para la playa o para esa maravillosa piscina y jacuzzi que se sacaron Sandra y David de la manga. Era como si nos conociéramos de toda la vida. Tonterías a todas horas y momentos de reflexión en el que arreglábamos el mundo a golpe de cerveza. Una maravilla.

Hay días en los que sientes que todo es posible, que puedes hasta tocar el sol #día16 #Siargao #sunset #kiennoarriesganogana

@claudiamary no nos conocemos en persona pero tenías razón en tu post, tras conocer Siargao te tengo que ver y dar un abrazo! Gracias por tus consejos sobre Filipinas! :) #Siargao #Sunset #kiennoarriesganogana

También compartimos momentos que nunca olvidaremos, como la puesta de sol desde la laguna que había al lado de su casa mientras hacíamos paddle surf por primera vez. Nos subimos a las tablas y con respeto, empezamos a remar… lo estábamos consiguiendo… manteníamos el equilibrio que nos mantenía alejados de los manglares y el barrizal que que podíamos ver en el fondo. Selfie por aquí, selfie por allá. Preciosa la sensación de libertad en mitad de tanta naturaleza. Así decidimos volver a la orilla, cuando se escuchó el grito de Sandra de fondo “Ahhhh-noooo!”. Al agua! Jajaja. Pese al ataque de risa de todos, consiguió subir a la tabla antes de quedar atrapada en semejante vegetación marina.

I told you... en la felicidad y en la felicidad ???#segundalunademiel

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Surf en Siargao

Pero hubo más momentos mágicos, y es que fue aquí donde me bauticé en el surf. Cloud 9 es el área conocida por los surferos dónde se celebran campeonatos internacionales, pero también una zona ideal para iniciarse dada su baja profundidad. Sandra y yo lo intentamos el primer día con una tabla inadecuada para principiantes y sin instructor alguno, pero con muchas ganas. El resultado? Muy triste. Cero olas, aunque muchas risas. Aprendimos la lección y decidimos invertir 500PHP para una hora de clase con un instructor y la tabla de principiante. Y eso, amigos, fue la diferencia. Con la teoría clara, en 45 minutos me vi surfeando la primera ola. Qué sensación. Lo habíamos conseguido! Fue tanta la alegría que decidimos alargar a 2, las horas con nuestros instructores. Realmente su función ya se limitaba a darnos ánimos, y la verdad sea dicha… a marcarnos los tiempos y darnos ese empujoncito final para coger la ola que sin él, seguramente no habríamos sido capaces de coger. Acabé perdiendo la cuenta del número de olas que cogí y no fue hasta cuando llegué a la orilla, cuando empecé a notar el calor en las corvas de las piernas… Pese a llevar crema del factor 50, me había achicharrado.

Era una sensación llevadera, o al menos así lo sentía durante las primeras horas. Pero aquello sólo empezó a subir de color y con el color a subir la temperatura de las piernas que no aliviaba ni el agua fría del jacuzzi ni el after sun. Tras llegar a casa y darme una ducha de agua fría fue cuando fui consciente de que había llegado a un límite que desconocía. Las piernas no podían rozar el pantalón, hasta el disparo de la crema provocaba dolor, que sólo se veía aliviado por el aire fresco durante los paseos en moto. A golpe de ibuprofenos y de tres días en la sombra conseguí recuperarme, pero eso nos costó el no volver a subirme a una tabla, alguna excursión que otra y la primera mudada de piel. No cool.

Otras cosas que hacer en Siargao

Si no eres de surf, no te gusta la playa pero de alguna manera has acabado en Siargao, entonces tienes que ir a Sugba Lagoon. Los falsos rumores nos habían dicho que la entrada costaba 2000PHP por persona, pero fue entonces cuando recibí el Whatsapp de Carlos y Cristina para traernos la verdad: por 1600PHP teníamos un tour privado durante todo el día los cuatro. No nos lo pensamos mucho y allí que nos fuimos con ellos al día siguiente. Una hora en moto de General Luna a Del Carmen. Allí compramos comida en un eatery local (riquísimo!) y nos subimos los 4 en el barco. Al comprar la entrada, nos dijeron que por 200 pesos más por pareja, podían hacer otra parada en una playa bonita… ¿por qué no?, pensamos.

No sé si habéis visto fotos desde arriba, pero se trata de 4,000 hectareas de manglares. Y eso son muchas hectáreas. Nos comentaron los guías que hay alrededor de 3,000 cocodrilos por esas aguas, aunque gracias a Dios nosotros no vimos ninguno. Son paisajes que realmente no se pueden explicar con palabras, por lo que os dejo alguna que otra foto.

En el momento en el que cogimos el barco, la marea no estaba todavía alta, así que les pedimos hacer la parada en la playa primero. Así podíamos aprovechar para comer mientras subía la marea y hacer un par de fotos. Lo que no esperábamos ninguno de nosotros era dar con la playa más bonita que había visto en mi vida: una lengua de arena blanca, rodeada de agua de ciento de tonalidades y totalmente vacía. Nos miramos todos y nos dio un ataque de risa. ¿Qué hace aquella maravilla tan sola? Cómo si de Colón se tratara, me bajé del barco con la sensación de haber descubierto una tierra nueva. Era real. Anduvimos unos minutos, nos dimos un baño con aquella estampa de fondo y decidimos pagar 200PHP por un pequeño cottage que nos protegiera del sol durante la comida. Cómo no nos podíamos quedar allí eternamente, nos volvimos al barco, ya con la marea algo más alta para dirigirnos a la conocida área de la Sugba Lagoon: una zona con un trampolín y unas tablas que se pueden alquilar por 150PHP para hacer una hora de paddle surf. Como niños chicos, en menos de dos minutos ya estábamos saltando desde el trampolín de todas las formas habidas y por haber, todas ellas sin estilo ninguno. Hasta Bea se tiró! Luego nos relajamos con una horita de paddle surf. Bueno, lo de relajarnos es relativo, porque a Bea le dio por pensar que podría haber algún cocodrilo por la ruta que cogimos y me hizo dar la vuelta inmediatamente… yo como venganza, empecé a jugar al “uy que me caigo y tu conmigo” moviendo la tabla de lado a lado mientras cogíamos la nueva ruta escogida por la señorita, eso sí, su nueva ruta nos dio de lleno con no una, ni dos sino cientos de medusas transparentes que rodeaban nuestra tabla! Reconozco que fue entonces cuando dejé de hacer el tonto con la tablita y muy tranquilamente di la vuelta y no me quedé tranquilo hasta que pisé tierra firme… Uf, sano y salvo!

 

Y cuando crees que lo has visto todo en Siargao... llega Sugba Lagoon! #sugba #Siargao #philippines #kiennoarriesganogana

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Otra cosa que no te puedes perder de Siargao son las rock pools de Magpupungko. Situada en Pilar, esta de camino a Pacífico. Desde General Luna te puedes plantar en algo menos de una hora y así puedes volver a disfrutar de los paisajes únicos que te da esta carretera. Lo suyo es que se tenga en cuenta el “horario” de las mareas, ya que es cuando hay marea baja cuando aquello se convierte en el lugar especial del que todo el mundo habla con cientos de mini pozas de agua salada, y la gran roca en el centro que has de fotografiar. Lamentablemente, y debido a mis quemaduras, dejamos esta ruta para el penúltimo día, en el que la marea baja estaba a las 8 de la mañana así que nosotros llegamos con la marea alta, pero aún así es una playa en la que se puede echar la mañana y disfrutar del sol. La entrada son de 50PHP por persona, y si vas en moto, el parking es de 20PHP.

Cuando salgas de las rock pools, dada la cercanía, te recomiendo que sigas subiendo hasta llegar al Pacífico Beach resort. Un hotel con unas cabañas a pie de una playa blanca y virgen que merece la pena ver. Puedes disfrutar de la comida del bar del hotel, pedirte una cervecita y echarte la siesta en una de las hamacas entre palmeras. Qué relax.

 

Dónde comer en Siargao

Nuestros dos sitios favoritos fueron:

  • Kermit: La mejor pizza que recuerdo en mucho tiempo. Pero es que la pasta no se queda atrás. Dicen que es imprescindible reservar por la demanda que tienen, pero lo cierto es que si vas a primera hora de la tarde o a última, y esperas con una cervecita en el área habilitado para ello, te dan mesa antes de que te des cuenta.
  • Bravo: Este restaurante español, con tapas que son más bien raciones, me transportó a España en el mismo momento en el que me llevé la comida a la boca. Gran ambiente y música de fondo que hizo nuestras cenas memorables!

En definitiva, nuestra estancia en Siargao así como la compañía fue de lo mejor de Filipinas, así que recomendamos encarecidamente que la visites antes de que sea demasiado tarde…